martes, 12 de junio de 2012

25- Te pongo nerviosa

Este contenido es ficción, no es real!!

No tengas miedo


Me desperté a las siete, una mañana mala tendría que tener una tarde buena ¿no?

Empecé a buscar la ropa, despues me metí en el baño, y salí una hora después, justo a tiempo.

Salí de casa cogiendo las llaves y el móvil. Al salir, vi que Ángel salía a la misma vez.
-Hola.- Me dijo dandome dos besos.
-Hola.- Le regalé una sonrisa y bajamos.
Ángel tocó y me miró.
-No me has contestado.- Dijo de repente.
-Eh... a bueno que sí, cuando quieras.-
-Y... ¿Por qué no me has respondido?- Hizo una pausa, yo pensé en contestarle pero no me dejó, se me acercó, yo estaba apoyada en la pared hipnotizada por sus ojos. -¿Por qué te dije que si eres tú la que me da los besos no me importan?-

Y Berta no abría y yo lo veía cada vez más cerca y yo no me movía, y me estaba poníendo de los nervios.
-¿Te estoy poniendo nerviosa?- Dijo con un tono MUY sexy, cerca de mis labios.
Notaba su respiración y eso me ponía aún más nerviosa.
-Eh... no, no.- Logré decir.
-No, no, si se te ve inmutada.- Dijo con ironía.
-Por... supuesto...-

Y tras decir esto me calló con un beso, un simple roce de nuestros labios, pero suficiente para que estallarán las bombas de relojería que llevábamos dentro y que nada más besarnos explotaron, seguimos besandonos esta vez con más pansión.

Ángel se separó de mí bruscamente, yo abrí los ojos y le miré desconcertada. 
-A ver tarada, estate quieta que así no te puedo quitar la pestaña.-
-Chicos ¿Vais a pasar?- Dijo Berta mirandonos desde la puerta.
-Espera que me ha entrado una pestaña en el ojo.-
-Bueno, dejo la puerta abierta.- 

Berta entró yo miré a Ángel aliviada, este me sonrió y me dió un pequeño beso antes de ir dentro, yo le seguí y antes de que doblará la esquina para entrar en el salón, corrí, le agarré la mano y tiré un poco, este se dió la vuelta con una sonrisa y le besé. Al separarnos me sonrió y me acarició la mano levemente y siguió caminando. Tras unos segundos yo también empecé a caminar hacia el salón.
Vi a Miki enfrente de Berta así que a mí y a Ángel nos tocaba en los extremos.
-Que pinta Berta.- Disimuladamente miré a Ángel y este me correspondió con un sonrisa. 
Comencé a comer, no comí mucho... beber... eso ya sí, y cuando terminé de comer me llegó un mensaje.
"¿No me digas que vas a dejar todo eso en el plato?" Miré a Ángel sonriendo.

"Te lo daría pero al ser tú tan pequeño, con tú comida y la mía, puede que explotes"

"JAJAJA que graciosa, y deja de mirarme!"

Le miré al leer el mensaje.

"Yo siempre soy graciosa. ¿Y ahora quien se está poniendo nervioso?"

"Pues no sé... ¿Berta quizás?"

"JAJAJA tú tambien  estás muy gracioso... y para ya de escribir mensajes que al final me va a venir una factura..."

Tras enviarle el mensaje, que por cierto Berta y Miki nos miraban atónitos mientras ellos hablaban y nosotros asentiamos. Le envié un mensaje a Lucas diciendole que estaba en una cena.

A los 3 minutos me llamó, como lo tenía en silencio dije que iba a tomar el aire y salí al balcón.
-Lucas, te he dicho que estoy en una cena.-
-Un mensaje no me vale, queria oirte, te echo de menos.-Contestó
-Lo sé  pero ahora no puedo hablar mucho.-
-Patricia por favor perdoname, joder que fue un beso.-
-Lucas... pero no es solo el beso joder... que eres famoso, que todas las tías estarán babeando por ti... que yo no sé si soy tan fuerte para aguantar eso...-
-Patricia yo...- Sé quedó unos segundos pensando. -¿Patricia?-
Cuando iba a contestarle unas manos rodearon mis cintura.
-¿Qu...qué?- Logré decir.
Miré a Ángel este me sonreía.
-Que me llames cuando llegues a casa.-
-Sí, sí. Adios...-
-Te quiero.-
-Y yo...- Le respondí tras decirlo colgué.

Ángel me dió la vuelta y quedamos a pocos centímetros.
-Te pongo nerviosa.- Afirmó.
-¡Noo!-
-Claro y el "qu... qué" te sale solo.- Dijo imitandome.
-Claro, me rodean unas manos feas y pienso que es el coco.-
-¡Mis manos no son feas!-
-Claro que no, manos feas.- Dije antes de ir al salón.

Los postres transcurrieron bien, a parte de las copillas de más que llevaba.
Y después del postre va Berta y pone chupitos para rematar!
Y claro yo que estaba bastante borracha me bebí 5 chupitos casi seguidos.

Me empecé a reir yo sola.
-¿Patri de qué te ries?-
-De un chiste... va un doctor a casa y toca y abre un niño...- Me quedé pensando varios segundos.- y... no me acuerdo.- Y me volví a reír sola.
-Patri, para ya de beber.- Me dijo Berta.
-¡¡NO!! Fiestaa!!- Me levanté cogiéndome por la mesa para así no caerme, llegué hasta el sofá, moví un poco las caderas y caí en el sofá. Todos me miraron, yo empecé a cerrar los ojos y cuando me quise dar cuenta ya había entrado en un profundo sueño.

24- Te echo de menos

Este contenido es ficción, no es real!!


No tengas miedo



-Que... Gracias, por el masaje y por subirme la cremallera de vestido.- No me moví ni un milímetro, no podía, me atraía demasida como para separarme.


-No hay que darlas, princesa.- Se acercó a mí y juntó sus labios con los míos lentamente, entreabrimos la boca y nuestras lenguas jugaron, tímidas.


Nos separamos lentamente y nos sonreímos.
-Ahh... creo que llegamos un poco tarde al restaurante donde reservé.- Le dije.
-Eh... vamos...-
Él fue fuera mientras yo cogí mi móvil y la cartera. Salí y cerré la puerta.
-¿Por el ascensor?- Bromeó.
-Ehh... mejor no.- Me reí.
Bajamos las escaleras y salimos del portal luego fuimos hacia su coche.
Entramos el arrancó y con mis indicaciones llegamos al restaurante, aunque nos perdimos una vez.


Ángel salió, y mientras yo guardaba el móvil en el bolso, él vino a abrirme la puerta del coche.
-Gra... gracias.- Le sonreí y me devolvió la sonrisa.


Entramos dentro del establecimiento.
-Tenía una reserva a nombre de Patricia.-
-Eh... pasen, la mesa del fondo.-
-Muchas gracias.-
Fuimos a nuestra mesa y nos sentamos.
-Oye Ángel... que muchísimas gracias, por ayer llevarme a casa... bueno por todo.-
-No hay que darlas.-
-Y lo siento por la tardanza... es que... buff una larga historia.-
-Y yo como ves tengo mucho tiempo.-
Nos interrumpió el camarero.
-¿Qué van a tomar los señores?-
-¿Te parece bien este vino?- Le dije señalandole un vino que había tomado varias veces y me encantaba.
-Sí, sí.-
Después pedimos la comida y el camarero se fué con la misma cara de seta que vino.
-¿Has visto la cara de seta del camarero?- Me dijo Ángel como si hubiera leído mis pensamientos.
Me reí. -Te iba a decir eso.-
-Patricia céntrate la historia.- Me dijo pasando de su comentario anterior.
-Ah... sí, pues empecé a limpiar la casa, cuano me dí cuenta era la una y media, corrí a bañarme, entonces el cubo de la fregona se cayó, salí del baño y me resbalé, después me vestí, me peiné y me maquillé y cuando iba a salir de casa me caí y se me manchó el vestido, me cambié de vestido, después me tocó... un amigo.- ¿Un amigo? ¿En serio, Patricia?- Y por último me tocaste tú.-
-Eh... me he quedado en: "empecé a limpiar".-
Me reí. -Bueno... no ha sido mi mejor mañana, que digamos.-


Nos trajeron la comida y mientras comíamos hablabamos de chorradas que Ángel siempre acababa en una broma de la que yo le regalaba una sonrisa. En mitad de la comida me sonó el móvil, pensé que podría ser Lucas, pero de todas maneras lo cogí sin mirar.
-Disculpa, Ángel.- 
Él me hizo un gesto para que saliera a hablar con tranquilidad.
-¿Si?- Dige cuando ya estaba fuera.
-Amiga.-
-¡Berta!- Grité ilusionada.
-Tía, ¿Te vienes a cenar esta noche a casa?- 
-Bueno... tendré que suspender todos mis planes.-
Nos reimos. -Creo que tambien viene Ángel ¿No te importa?-
-Si tú supieras con quien estoy.-
-¡¡¡Cuentaaaa!!!- Gritó Berta, hasta me tuve que separar el móvil de la oreja.
-Estoy con Ángel, que lo invité a comer...-
-Espera, invitar ¿tú?-
-Sí, yo. Es que ayer salí me vió media pedo, encima había un baboso detrás mía, decidió traerme a casa y por mí culpa le despidieron.-
-A quien se le ocurre, ir sola de fiesta.-
-Berta te dejo que tengo a Ángel esperando dentro.-
-A las ocho en mi casa.-
-Sí, yo se lo digo a Ángel.-


Colgué y me quedé mirando a la nada. Mi corazón se disparó al notar las manos de alguien rodeando mi cintura.
-¿No te han dicho que es de mala educación dejar a el invitado comer solo, mientras la señorita esta mirando a la nada?- Me dijo en un susurro.
Yo giré la cabeza y me encontré a escazos centímetros de su boca.
-¿Y a ti a no venir por detrás sin hacer ruido y asustarme?-
Seguía rodeándome con sus manos.
-¿Entramos?- Él deslizó sus manos, rozando sutilmente mi mano, cosa que hizo que me pusiera nerviosa.


Me cogió por la cintura y me dirigió hacia la puerta.
-Era Berta, que iba a hacer una cena hoy.- Dije sentandome.
-Sí, me invitó pero no estoy muy seguro de ir.-
-¿Por qué? Lo pasaremos bien.-
-No lo sé...-
Al final lo convencí... y bueno comimos hablando de temas sin importancia y volvimos a casa.


Nos despedimos con dos besos y cada uno a su casa, antes de cerrar las puertas nos miramos y sonreimos avergonzados.
Me quité los zapatos y me tumbé en el sofá dejando el móvil en la pequeña mesa que tenía enfrente al sofá.


A los 2 minutos de estar sentada me llegó un mensaje.
"Te echo de menos. Un beso. Ángel." Tan detallista.


"Pero si solo han sido dos minutos lo que hemos estado separados, además parecemos una parejita. Un besoooo gigante (no como tú enano). Patricia"


"Hey! que no soy enano. Y sí te echo mucho de menos. Un beso muchísimo más grande. Ángel"


"Tú no puedes dar un beso tan grande! No ves que eres muy chiquitico. Patricia. PD: no te mando un beso, porque ya serían muchos besos y con lo poco que te gustan."
"No soy pequeño! Por cierto ya que hoy me invitastes a comer tú otro día me toca a mí, ¿Te apetece? Ángel. PD: si me los das tú no me importa cuantos me des."
No me contesté, no pude.


Me puse cómoda en el sofá miré la hora, las cuatro y media, apoyé la cabeza y allí me quedé dormida.

domingo, 22 de abril de 2012

23- ¿Te ayudo?

Este contendio es ficción, no es real!!


No tengas miedo



En casa me tomé una pastilla para el dolor de cabeza y empecé a limpiar la casa, cuando me dí cuenta era la una. Mierda, como no me de tiempo y la cague...


Dejé la fregona apoyada en la pared, en unos minutos se iba a caer al suelo. El cepillo por el suelo.


Cogí el primer vestido que pillé y fui a darme una ducha.


Mientras me bañaba oí como la fregona caía al suelo, y con ella el cubo lleno de agua. ¡¡¡Bien!!! no tenía tiempo de nada y ahora tendré que limpiar el charco enorme. Terminé de bañarme lo más rápido que pude, me sequé un poco y salí para poder ver el destrozo y como no, no vi el charco me resvalé y caí al suelo de culo.
-Joder!-


La una y media con la toalla todavía puesta cogí la fregona, después fui a cambiarme, esta vez no corrí, faltaría más.


Dos menos cuarto y yo sin maquillarme, sin peinarme y con la casa patas arriba.


Empecé a peinarme y me tiré 10 minutos, si la coleta no me salía perfecta me la volvía ha hacer, y así unas 5 veces.
Después maquillarme me tiré otros 10 minutos un tiempo record para mí. 


Pero cuando creía que llegaba más o menos temprano, fui al salón y justo al doblar la esquina para ir hacia el pasillo... me tropiezo con el cubo de la fregona, caí en plancha al suelo. Dos caídas en una mañana.
-Dios, no.- Me miré el vestido y una mancha enorme.


Me levanté, coloqué el cubo y fuí a la habitación.
Mientras me cambiaba oí el timbre miré la hora, las dos y cuarto. Seguramente sería Ángel.


Abrí con una sonrisa y agarrandome el vestido ya que solo me faltaba subir la cremallera de la espalda pero no podía.
-Hola Áng... ¿Qué haces aquí?- Era Lucas ¡Lo que faltaba!
-Patricia, quiero hablar contigo.- De su espalda sacó un ramo de rosas.
-Lo siento no tengo tiempo, ah! y con unas rosas no conseguirás arreglar nada.-
-Patricia, que a la chica no la conozco de nada que se me avalanzó.-
-Ya ¿y tú no te podías apartar?-
-Yo... yo me quedé en estado de shock, no sabía que hacer.-
-¿Tú no deberías de estar trabajando?-
-Debería, tú lo has dicho, y sin embargo estoy aquí.-
-Vete a trabajar, dejame pensar y te llamaré esta noche...-
-Gracias Patricia.- Vi como se le iluminaban los ojos. -Te quiero, no lo olvides.- Me besó la mano y se fue.


Cerré la puerta e intenté volver a subirme la cremallera. A los 30 segundos volvió a sonar el timbre.
-Que ya te he dicho que te llamaré.- Dije abriendo la puerta.
-Bueno... si quieres me voy.- Ángel se rió.
-Hay! Ángel joder, lo siento es que si te lo cuento no te lo crees, entra. Ten cuidad porque por detrás del sofá resbala.-
-Ehh... vale.-


Ángel pasó yo mientras le seguía detrás peleandome con la dichosa cremallera. Ángel se sentó y yo seguí intendando subirla.
-Esto... ¿Te ayudo?- Me preguntó.
-Sí por fa.-


Él se levanto, yo me di la vuelta y me aparté el pelo. Intentó coger la cremallera pero como era tan pequeña solo logró darme un pequeño pellizcón.
-Lo siento.- Se disculpó él.


Yo sonreí, finalmente cogió la cremallera con sus dedos pulgar e indice y su dedo corazón delante. Se dipuso a subir la cremallera lentamente, su dedo corazón me acariciaba la espalda, mi vello se erizaba a medida que el iba subiendo. Sus dedos calientes tocando mi espalda. Cerré los ojos, e intenté pensar en otras cosas, imposible. Noté cosas en la barriga, a lo que la gente normalmente llama "mariposas en el estómago", no sé como llamarlo, pero era un sensación que nunca antes había sentido, y menos con un roce. Mis mejillas totalmente rojas, mi sonrisilla nerviosa. Todo estaba en mi contra.


¿Me estaba volviendo loca o me estaba exitando un poco? ¿Cómo lo hace? Es subir una simple cremallera, joder Patricia que es un simple roce. Y para colmo la cremallera se traba. 


Ángel intenta destrabarla y en un minímo intento, me volvió a tocar, esta vez con toda la mano mientras intentaba unir el vestido para así poder subir más fácil la cremallera.
-Ahh.- Fingí, mientras me tocaba el hombro.
-¿Qué te pasa?-
-Aaah el hombro, me duele mucho.-
-A ver, sientate.- 
Me senté, empezó a masajear mis hombros.
-Espera.- Le dije mientras me quitaba hacia un lado el trozo del vestido que tapaba mis hombros para así poder sentir sus manos. -Gracias.-
-¿Te duele aquí?-
-Ehhh sí, sí, ahí, ahh me duele mucho.- Mentí.
Ángel siguió masajeandome lentamente ¿lo hacía aposta? o ¿me estaba volviendo loca?


Tras unos minutos me preguntó que si ya estaba mejor.
-Sí, sí.-
-Date la vuelta.- Me dí vuelta me volví a apartar el pelo esta vez sentí los mismos escalofríos, las mismas cosas en la barriga. Gracias a que duró menos.
Estaba a unos centímetros de él.

22- ¿Por qué yo?

Este contenido es ficción, no es real!!


No tengas miedo



Salimos y cogimos el ascensor. El hotel estaba desierto no había nadie, y sí, era un hotel pequeño pero tampoco para estar así de desierto.


Entramos en el restaurante y no había nadie unas 20 mesas vacias. Aquel restaurante para nosotros solos.


Nos sentamos en la mesa más apartada que había aunque resultó inutil ya que no había nadie en el restaurante.
-¿Lo has hecho tú?- Le pregunté, mientras él miraba la carta.
-¿El qué? Mi culpa no es que no haya nadie.-
-Así, que sí, lo has hecho tú.- Le sonreí.
-Se puede decir que... sí.-
-¿Cómo puedes ser tan perfecto?-
-No lo soy.-
-Sí que lo eres... ¿Por qué yo?-
-¿Cómo?-
-¿Qué por qué yo...? no sé, eres famoso... puedes estar con alguien famoso, no con una camarera.-
-No eres una simple camarera, eres especial.-
-Eso se lo dirás a todas.-
-Te aseguro que no.-
Le iba a responder pero me interrumpió un camarero. Le dijimos lo que queriamos y se fue.


Silencio, miradas, sonrisas. Me apartaba el flequillo cada dos por tres, siempre lo hacía cuando estaba nerviosa.
-¿Por qué haces todo esto?- Le dije.
-Porque te quiero.-


Volvió el camarero con la comida y empezamos a comer en silencio sonriendo de vez en cuando.
- Mañana nos vamos.- Le dije.
-No quiero irme...-
-Ni yo...-
-Pero volveremos, eso seguro.-


Terminamos de comer y volvimos a la habitación.
-Ahora sí que puedes dormir.-
-Menos mal estoy muerta.-
-Esto... Patri... ¿te apetecería ir el lunes conmigo a Globomedia?-
-Me encantaría.-


Nos acostamos a dormir juntos, abrazados. De vez en cuando abría los ojos y me quedaba embobada mirandole.


A la mañana siguiente no hicimos mucho fuimos a la playa, luego fuimos al hotel recogimos y nos fuimos.
-¿Vamos a mi casa?- Le propuse.
-Vale...-
-Lucas... ¿Qué tal si pasamos la noche juntos?-
Él me sonrío. -Me encantaría.-
-¿Nos quedamos en mi casa?-
-Mejor en la mía y así mañana vamos a Globomedia.-
-Vale, pues vamos a mi casa cojo un poco de ropa y nos vamos.-
Llegamos a mi casa Lucas me espero debajo en el portal ya que no iba a tardar mucho.


Cuando tuve todo en la bolsa, salí, cogí el ascensor y cuando el ascensor se abrió, vi a una chica besando a Lucas, no pude decir nada, las palabras no me salían. Le miré con asco, salí del ascensor y subí las escaleras corriendo.
-¡Patricia espera!- Dijo saliendo tras mí.
-¿Pero a donde vas?- Le dijo la chica con la que estaba.


Yo subí cogí las llaves y abrí los más rápido posible. Pero él fue muy rápido y consiguió entrar, aunque yo intenté hacer fuerza y cerrar la puerta no lo conseguí.
-Fuera de mí casa.-
-Patricia escuchame, estaba en el portal y se avalanzó sobre mí... coger que no me lo esperaba.-
-Largate.-
-Patricia, por favor.-
-Fuera.-
-Te quiero.- Dijo antes de dirigirse hacia la puerta.


Cuando oí la puerta cerrarse empecé a llorar no podía parar.
Tras varias horas llorando, decidí, que no podía estar todo el día en aquella casa encerrada, esa noche saldría.
Me duché, me cambié, me maquillé y me peine.
Y fui a una discoteca que había cerca. Lo primero que hice nada más entrar fue pedirme una copa. Allí había mucha gente, de mi edad más o menos.
Empecé a beber y beber.


Y... me desperté, estaba en una casa que me resultaba familiar pero no recordaba de quien era. Me dolía la cabeza, me retumbaba.
Escuché a alguien caminar. Me levanté y fui siguiendo los pasos.
Normal que esa casa me resultara familiar... era la casa de Ángel, pero... ¿Qué hacía en la casa de Ángel? y lo más desconcertante ¿Qué hacía en la cama de Ángel?
-A... Ángel ¿Qué hago aquí?-
Ángel se giró y me sonrió. -Una larga historia...-
-Tengo mucho tiempo.-
-Pues sientate.- Nos sentamos. -Bueno estabas bebiendo.- Prosiguió él. -Y justo era la discoteca donde yo trabajo, entonces te vi apoyada en la barra, a punto de caerte, corrí para ayudarte, te dije que te fueras a casa y me dijistes que querias fiestas y te pusistes a bailar, te cogí porque casi de caes, no te podía dejar así además había un tío muy baboso detrás tuya toda la noche entonces decidí ir a llevarte a casa...-
-¿Pero tu trabajo?- Le interrumpí.
-Me han despedido.-
-Ángel... es todo por mi culpa... seré gilipollas, Ángel te juro que te voy a buscar un trabajo. Muchas gracias por traerme.-
-No importa Patricia, siempre me los puedes recompensar invitandome a comer.-
Le sonreí. -Eso esta hecho ¿hoy?-
-Perfecto.- 
-Ángel que muchísimas gracias de verdad.-
Le di un abrazo.
-Yo me voy, te toco a las 2 y te llevo a un restaurante.- Le dije antes de irme.


viernes, 30 de marzo de 2012

21- ¿Cómo puede ser tan perfecto?

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No tengas miedo



Salí contenta, con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Qué pasa?- Me preguntó.
-Que me puedo bañar el la playa.-
Lucas me pasó un mano por mi cintura atrayendome hacia él.
-¿Entonces te puedo tirar?-
-Sí, pero tampoco seas muy bruto.-
-Tú sabes que yo nunca soy bruto.-
-Claro claro...-


Seguimos caminando hasta la farmacia más cercana, compramos la tobillera y volvimos al hotel.


En el hotel nos pusimos el bañador y bajamos a la playa.
Miré a Lucas y le sonreí, él me sonrió me cogió y salió corriendo hacia el agua.


Él se empezó a reir.
-Eres un tonto, te he dicho que no seas bruto.- Le dije dandole un golpe en el pecho.
-Ven aquí, guapa.- Me cogió de la mano y me atrajo hacia él.


Yo le abracé y rodeé mis piernas por su cintura.
-Eres guapísima.- Me dijo entre besos.
-Y tú perfecto...- Me quedé callada unos segundos. -Y... te quiero.- Él me sonrió.
-Y yo.-


Y así estuvimos toda la tarde, bañandonos tomando el sol... 
-Patri!! Sal del agua!!- Gritó Lucas.
Yo salí extrañada. -¿Pasa algo?-
-Sientate.- Dijo dando palmaditas a la toalla.
Yo me senté. -¿Qué pasa?-
Él entrelazó sus manos con las mías. -Mira.- Dijo mirando ala puesta de sol.
Yo le miré y le sonreí. -Es preciosa.-
-No más que tú.-
Apoyé mi cabeza en su hombro.


Casi cuando el sol iba a desaparecer, miré a Lucas y le besé, fue un largo beso de esos que no quieres que terminen nunca.
-Te amo.- Me dijo al terminar el beso.
-Y yo.-


Pasaban los minutos, pero a su lado se convertian en segundos, jugabamos en la arena, rodando como niños, allí no había nadie y nos sentiamos libres. Tras unas horas allí era completamente de noche tan solo se veía la luna las estrellas y unas farolas al final de paseo. Estaba de pie con la ropa puesta y él sentado en el suelo, con una camisa y unas bermudas.
-Vamos Lucas.-
-Tú no te vas a ningún lado.- Me tiró del brazo y caí sobre él.
-Va... venga, vamos.- Él me besó por el cuello.
-No... quedate.-


Los besos empezaron a subir la intensidad, respiraciones agitadas. Nuestros cuerpos pedían más, mucho más, unirse hasta convertirse en uno solo.
-Lucas... para, para, que estamos en la playa.- Dije entre besos.
-Patri, quiero hacer una locura contigo.-
-Pero y si...- No logré terminar la frase, él ya me estaba besando.


Le quité la camisa, noté sus músculos, su perfecto torso, me quedé mirandolo unos segundos y seguí besandole. Él me quitó la camisa y empezó a besarme por el cuello, esos besos se convirtieron en pequeños mordiscos que me volvian loca. 
Él tiró de las cintas del la parte de arriba de bikini, esta cayó al instante. Yo empecé a besarle por el cuello luego más a abajo, llegué a el ombligo. Le miré él me asintió, le desabroché el botón de las bermudas y luego tiré de la cinta, yo volví a subir a su boca, mientras él se bajaba las bermudas, luego me empezó a bajar mis shorts, después la parte de abajo del bikini. Cuando nos quedamos completamente desnudos me dí cuenta de que fataba...
-¡¡Un condón!!- Le dije separandome de él.
-Ostia... espera.- Cogió sus bermudas y empezo a abrir los bolsillos. -Mierda... ¿En los tuyos?- Le negué con la cabeza. -Bueno... pues a ver quien le dice a este que se relaje.- Dijo a su... bueno a su cosa...
Solté una carcajada. -Espera... el regalo de la tita Berta esta en el bolsillo de atras de mi pantalón.
Lucas cogió el condón... y bueno... ya sabeís... gemidos, respiraciones alteradas, suplicas por seguir, besos y más besos, miradas, siempre, siempre nos mirabamos a los ojos, sonrisas. Nuestros cuerpos convirtiendose en uno.


Terminamos y nos tumbamos boca arriba mirando las estrellas, con nuestras manos entrelazadas.
-Te amo.- Le dije sin pensar.
-Y yo.- Me miró y me besó.
-Lucas.-
-¿Qué?-
-¿Siempre vas a estar a mi lado?-
-Te prometo que estaré a tu lado siempre, aunque tenga que ir hasta al fin del mundo.- Yo le miré y le sonreí.
Estubimos callados. Las olas de fondo, las estrellas, la luna, él... Todo era perfecto.
-¿Siempre me vas llevar a sitios tan mágicos?-
-No serían tan mágicos si tú no estubieras. Quiero compartir todo contigo.-
Nos callamos. Yo empecé a tener frío, me empecé a pasar la mano varias veces por mi brazo, él me vió y me abrazó. Al parecer sí, podía ser más perfecto.
-Vamos, guapa, que empieza a hacer frío.- Se levantó y me tendió la mano con su peculiar sonrisa.


Me levanté con su ayuda y nos dispusimos a ir a el hotel, ibamos agarrados de la mano , de vez en cuando me miraba y sonreía.
-Te quiero.- Me dijo.
-Yo mucho más.- Le dije retandole.
-Te aseguro que no, que yo te queiro muchísimo más.-
-Y yo te aseguro que no, que yo te quiero mucho más.-
-Y si lo dejamos en un empate, cariño.-
-Buena idea.- Él me soltó la mano y la puso alredor de mi cintura atrayendome hacia él. Caminabamos juntos disfrutando del paseo.
-No quiero que se termine este momento nunca.- Dijo.
-Hombre... un rato más aguanto pero es que los pies me estan matando.- Él soltó una carcajada.
-Que tonta eres a veces.-
Y seguimos caminando hasta el hotel.


Ya en la habitación.
-¿Sabes que te amo?- Le pregunté.
-Lo sé.- Me besó. -¿Y tú sabes que yo tambien?-
-Sí, ¿Y sabes que hoy va a ser la primera noche juntos?-
-Lo sé, pero ya después de lo de la playa... está dificil superarlo.-
-¿Seguro?-
-Ah... sí.- Dijo poco convencido.
-Yo no lo creo.- Le dije pasandole el dedo lentamente por sus labios.
-Pues a llevarte la contraria no voy.- Me besó el dedo.
Seguidamente nos unimos en un profundo beso.
-No le digas a nadie que te quiero ¿Vale?- Le dije rodeando mis manos por su nuca.
-Y tú no le digas a nadie que eres lo mejor que me ha pasado ¿Trato hecho?- Sonrió.
-Trato hecho.- Le besé por última vez para ir a por mi pijama.
-Hey! ¿Pero donde vas?- Me dijo desconcertado por irme así sin más.
-No es por ti, es por mí y por mis horas de sueño.- Le dije saliendo del salón.
-¿Pero no vas a cenar? Te tenía una sorpresa.- Dijo haciendo que estaba triste. -Tienes un traje en la maleta.-
-Eso suena muy bien.- Cogí el traje que me puso él en la maleta. -Por cierto sabes muy bien elegir ropa, y gracias.- Le dije mientras le enseñaba el traje que me había comprado. -¿Cómo lo has hecho?-
-Bueno... me da un poco de verguenza decirlo... pero el cloroformo es muy bueno en estos casos.- Me reí. -Te lo había comprado y lo tenía en casa... y te lo iba a llevar pero claro me llamas después de dos días y salí tan rápido que ni me di cuenta.-
-Pues me voy a cambiar.-
-Yo igual.-


Me duché, me maquillé, me peiné y finalmente me puse el vestido. Era presioso, era un poco más arriba de la rodilla, de color negro, la espalda descubierta, la manga derecha más larga que la izquierda y me quedaba genial. ¿Cómo lo puede hacer? ¿Cómo puede ser tan perfecto?
-Vamos cariño.- Me gritó desde el salón.
-Ya salgo.-
Tardé unos minutos más y finalmente salí con una amplia sonrisa en la boca.
-¡Dios dejame ser inmortal con ella, quiero poder ver su belleza cada día!- Dijo cuando me vió.
-Anda tira.-
-¿Alguna vez te he dicho que te quiero? ¿Qué eres la persona más maravillosa del mundo?-
-No sé... mmm... creo que no nunca me lo has dicho.- Me reí.

lunes, 12 de marzo de 2012

20-¿Te imaginas? Patrcia Conde presentadora y modelo

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No tengas miedo



Lucas me cogió de la mano y me sonrió, yo le devolví la sonrisa. Nos dirigimos hacia el coche.
-Ahora tengo que dejarle el perro a un amigo y después nos vamos.- 
Yo le asentí. Lucas subió a el perro en la parte de atrás del coche, y arracó, no estubo más de 5 minutos conduciendo, se paró, bajó del coche y dejó al perro.
-¿Y tan lejos me llevas que tienes que dejar al perro a un amigo?- Le pregunté cuando ya había llegado al coche.
-No lo sé... voy a improvisar, a ver que tal sale.- Dijo sonriendo.
-¡Tú que vas a improvisar! Además hoy es sábado y mañana domingo por lo tanto no vas muy lejos.-
-No sé, quien sabe puede que se me crucen los cables, y me ponga enfermo y el lunes no podré ir a trabajar...-
-¡Tú no faltas ni un día a trabajar, como que me llamo Patricia Conde Galindo!-
-Que sí, cariño, que yo no falto ¿Vale mamá?- Me miró unos segundos y me puso cara de niño bueno, yo me reí.


Él puso la radio y empezó a tararear las caciones yo me quedé dormida, ya llevabamos 2 horas y media, él decia que quedaba otra hora más.
Estaba recordando a Ángel, el beso que nos dimos... me gustó, me encantó, me volvió loca, quería más y ya le estaba echando de menos.
-Patri, cariño ¿Cómo vas?- Me dijo interrumpiendo mis pensamientos.
-¿Eh?- Dije despistada. -Bien, bien.-
-Ya solo queda media hora duermete y te aviso.-


Yo le hice caso, me apoyé en la ventanilla, me puse a ver el paisaje, los árboles pasaban y pasaban, mis ojos se cerraban, no luché mucho por dejarlos abiertos, tras unos minutos entré en un profundo sueño.


Empecé a notar aire, así que con los ojos cerrados cerré la ventanilla... pero ya estaba cerrada.
-Lucas... cierra la ventanilla.- Dije con la voz ronca y aún con los ojos cerrados.
-¡Cariño, despierta!- Abrí los ojos y vi a Lucas soplando, le sonreí.
-¿No tienes otra forma de despertarme?- Le dije desperezandome.
-Hombre... si quieres que te despierte como me despiertan a mí, me avisas para ir a buscar un cubo de agua.- Yo me reí.
-No, no, no... eh... ¿Donde estamos?-
-Adivinalo tú misma.- Salí del coche corriendo.


El mar, el precioso mar. Estabamos en una pequeña cala, donde solo había unas 5 personas, y un chiringuito.
Noté las manos de Lucas en mí cintura, le miré.
-Gracias.- Le dije sin más.
-Sabes que, he ido a millones de sitios... pero no, todavía no he encontrado ningún sitio que tenga tu misma belleza, ¿Cómo lo haces?- Me dijo detrás de mí muy cerca de mi boca.
-Y... yo no he encontrado a un chico tan bueno, atento, guapo y que me dice unos piropos que no tengo ni idea que decirle, como tú.-
-No hace falta que digas nada, con un simple beso me sirve.- Me besó.
-¿Y qué, no vamos a bañarnos?- Le dije desesperada.
-¿A si que quieres bañarte?- Yo le asentí. -¿Pero mucho mucho?- Le asentí varias veces. -Bueno pues...- Me cogió en peso, como pudo cerró el coche y corrió conmigo en brazos.
-¡Sueltame!- Le gritaba continuamente, mientras él seguía corriendo, llegó a la orilla, siguió un poco más corriendo y cuando el agua le llegaba por las rodillas me lanzó al agua, a la vez que gritaba "¡Al agua pato!". el salió corriendo hacia la arena.
-¡Ya te pillaré!- Le grité saliendo del agua y intentando llegar lo más rápido hacia él.
-¡Mira como me has dejado esto!- Le grité enseñandole la venda.
Le di alcance y me avalancé sobre él tirandolo a la arena, empecemos a rodar por la arena.
-¡Para!- Gritó él.
Solté una carcajada. -¿Quien me tiró al agua?- 
-¿Quien? ¡¡¡Que le reviento!!!- Solté una carcajada.
-Que tonto eres.- Me reí. -¿Te has dado cuenta que estamos llenos de arena? ¿A donde vamos con estas pintas?- Me volví a reir.
-¿Y tú te has dado cuenta que no me importa? Que con tal de estar contigo me olvido de la gente que me rodea.- Dijo incorporandose.
-Pero que mono eres cuando te pones romanticón.- Le di un beso. -¿Y ahora donde vamos, señor improvisador?-
-Acompañemé, señorita.- Se levantó y me extendió la mano, yo se la cogí y el tiró de mí para levantarme.
-Gracias.- Le guiñé un ojo y le cogí la mano.


Fuimos al coche cogimos el equipaje y caminamos un largo paseo hasta un pequeño hotel. 


Ya allí Lucas fue al mostrador, mientras yo estaba mirando el pequeño recibidor. Lucas vino hacia mí.
-Que casualidad hay una habitación.- Me dijo enseñandome la llave mientras nos dirigiamos al ascensor.
-Lucas... ¿Te crees que soy tonta?- Hice una pausa. -Que te he escuchado haciendo la reserva.- Me reí y me acerqué para besarlo.
-Así que escuchando conversaciones secretas mientras tu estabas "dormida", eso está muy mal.- Nos reimos y salimos del ascensor.


Ya en la habitación lo primero que hice fue tirar la maleta y tumbarme en el sofá.
-Ahhh... esto si que es vida.- Dije desde el sofá.
Lucas vino corriendo y se tiró encima mió.
-Me encantan tus ojos.- Me dijo cerca de mi boca.
-Vaya parece que eres el único que me mira a los ojos, los demas chicos miran más abajo...- Lucas sonrio. -A las manos mal pensado, es que son muy bonitas.- Le enseñé mis manos y nos empezamos a reir.
-Te desaprovechan ¿Lo sabes? ¿no?- Me dijo entre besos.
-No lo creo.- 
-Valdrías como modelo, como presentadora, te imaginas, Patricia Conde presentadora y modelo.- Dijo sonriendome.
-Lucas... no intentes convertirme en algo que no quiero ser...- Le dije parando de besarle.
-Que son bromas tonta.- Me sonrio.
-Anda, levanta gordo!- 


Él se levantó y me tendió la mano para que yo me levantara. Me levanté, le besé, cogí mi maleta y me fui a la habitación.
-Lucas! Ven para deshacer la maleta.- Le grité desde la habitación mientras quitaba ropa.
-No grites verdulera, ¿Para que las vas a hacer si no vamos mañana?-
-Pues yo paso de volver a meterlo todo lo que he sacado en la maleta.- Seguí metiendo la ropa en el armario.
-¿Qué tal si nos vamos a dar un bañito?- 
-¿Cómo? Tengo la venda, y por si no lo recuerdas, antes me tirastes al agua y se me mojó.-
-Looo sientooo, cariño.- Me abrazó.
-Ni lo siento ni leches, ahora tendré que a un centro de salud para cambiarmela, ¡tonto!- Le grite como una niña pequeña.
-¡Pues vamos!- Me cogió y me llevó hacia la puerta.
-¡Lucas! ¡Bajame!- Le grité.
Lucas Cogió las llaves, abrió y salió.
Me soltó. -Mi madre que formar de gritar.- Yo sonreí y me dirigí hacia el ascensor.


Preguntamos donde estaba el centro de salud más cercano y con algún que otro contra tiempo llegamos, esperamos no mucho y entramos. Me quitaron la venda y me digeron que ya no necesitaba la venda con una tobillera bastaba, y lo agradecía bastante ya que tenía unas ganas locas de ir a la playa y poder bañarme.

miércoles, 29 de febrero de 2012

19- Y tú eres muy guapa

Este contenido es ficción, no es real!!


No tengas miedo



-Habrá que utilizarlo.- Me dijo con un tono bastante sexy, se acerco a mí y me besó en la comisura de los labios.
-Tiempo al tiempo.- 
-Sí, sí, yo no te doy prisa.- Me volvió a besar.
-Anda, tira, que si te has dado cuenta se acaba de abrir la puerta.-
Estabamos a punto de salir, cuando me frené en seco.
-Lucas... y si estan... los paparazzi.-
-Mira llevo esquivandolos más de 2 años. Sales tú y luego a los 10 minutos salgo yo.-
-¿Donde te espero?-
-Eh... tú vas por la derecha y yo por la izquierda, y nos encontramos por la calle de atras.-
-Vale.- Le besé por última vez. -Te echaré de menos.-
-Y yo.- Me respondió antes de yo salir.


Estube esperando apoyando a una pared unos minutos, y sí habían dos paparazzi salí con gafas así que no creo que me reconocieran, ademas no me conocen tanto como a Lucas.
Miraba a todos los lados, diez minutos. Trece. Veinte. Y por fin aparecío con el coche, me miró y me guiñó el ojo, yo reaccioné y deje la maleta en la parte de atrás y me subí en el coche.
-He tardado un poco porque había dos paparazzi y empezaron a preguntar después aparecieron tres reporteros y empezaron a seguirme y los tuve que esquivar.- 
-Tranquilo, cariño.- Le di un beso en la mejilla.
-Ahora vamos a mi casa, para coger un par de cosas.-
-¿Habrá reporteros o paparazzi?-
-No creo, de todas maneras damos una vuelta con el coche y vemos.-
-¿Y este es tu día día?- Le pregunté riendome.
-No, no es así, la verdad no me importa que me saquen fotos o me hagan preguntas, hasta veces me rio, es que hacen unas preguntas, una ves que estaba con mi perro, me preguntaron que como estaba mi... perro.- Yo solté un carcajada. -Y me aguanté la risa hasta llegar a casa, mi madre ya no saben ni que preguntar.-
-Cuando se salen del guión la cagan con esas preguntas.-
-Sí. Por cierto ya estamos.- Yo miré a todos lados. -Y no hay paparazzi.- Añadió él.
-Menos mal.-
Lucas aparcó y nos bajamos del coche, él me agarro de la mano y yo le sonreí. Fuimos hasta su casa, un duplex, tenía un jardín precioso y muy bien cuidado y tras la verja su perro ladrando eufórico por volver a su dueño. El pastor alemán se avalanzó sobre Lucas que ya había abierto la vaya.
-¿Qué pasa, chiquitín?- Le dijo mientras jugaba con el.
-¿Cómo se llama?- Le pregunté sonriendo por ver a Lucas jugar con el perro.
-Se llama flufy.-
Yo solté una carcajada. -¿Flufy? Pero eso es nombre para un perro pequeño.-
-Pues a mi me gusta, y a este tambien.-


Dejó de jugar con el perro y abrió la puerta de su casa.
-Me encanta el color de tu casa ¿Lo elegiste tú?- 
-Sí, me encanta el azul, y parece que al final quedó bien, pasa.-
Entré en la casa, el salón era enorme, los muebles de color blanco contrastaban muy bien con el color azul celeste de las paredes, era una casa de revista, perfecta, muy poco común, y estaba cuidado hasta el más mínimo detalle.
-Mi madre... ¡Que casa!- Le dije totalmente sorprendida.
-¿Enserio te gusta?- Preguntó agarrandome por la cintura muy cerca de mi cara.
-¡Quita! Que no veo la casa.- Le dije empujandolo hacia la derecha.
-Vale, vale, ahora no te invito a la piscina.- Dijo haciendose el enfadado.
-¿Piscina? Ven aquí cariño.- Me avalance sobre él. -¿Cómo que no me invitas?- Le besé.
-No, has herido mis sentimientos.- Él se separó de mí. -Y dejando de lado este momento, tenemos prisa, por lo tanto, mira o has lo que quieras, mientras yo hago la maleta.-
-Pero... ¿Me invitas a la piscina?- Dije poniendo morritos.
-Que siii, cariño.- Me besó y fue a la parte alta.
-¡¿Y no me piensas enseñar la casa?!- Le grité desde el salón.
-Ehh... sí, después.- Me gritó él.


Estube observando las fotos, que tenía encima de una pequeña mesa de cristal, él con sus padres, cuando terminó la carrera de periodismo, con toda la familia. Lucas vino despasio y sigilosamente por mi espalda, y mientras yo estaba inudada en mis pensamientos y centrada en las fotos, vino él por detrás y me dió media vuelta quedando a unos milímetros, a unos absurdos milímetros, que no duraron mucho, ya que nos fundimos en un apasionado beso del que no nos separamos muy facilmente, los dos queríamos seguir, pero los minutos pasaban... esa medida de tiempo que a mí me personalmente no me gusta nada, los buenos momentos los destruye en un "mierda, llego tarde" que casi siempre acaban así.
-Va, Patri vamos, que te enseño la casa y nos vamos.- Me dijo separandose de mí.
-¡Venga! Pues empieza.- Dije sonriendo.


Lucas me cogió la mano, y me llevó hasta la cocina, una cocina enorme, donde cocinar eternamente, sí, no sé cocinar, lo sé, pero me encanta estar en la cocina aunque mi comida no sea muy buena, yo la hago con mucho amor, que eso siempre queda bien cuando le doy mi asquerosa comida a Berta.
-Y como ves esta es la cocina.- 
-Ay! Lo que me voy a divertir yo cocinando.-
-No, no, no, no, tú no vas a cocinar nada, que después yo soy el que se lo tiene que comer.- Él se rió.
-Oh! Pero si mi comida es muy buena, la mejor de España, te sorprendería.-
-Que sí, cariño, que yo te compro la comida ya hecha y así sí que será la mejor de España.- Me besó en la mejilla. -Venga seguimos.-
Él iba detrás de mí agarrandome de la cintura, dirigiendome hacia donde ir, entramos en el baño, me lo imaginaba todo tirado, pero no era así, estaba todo recogido. Un enorme espejo al fondo de baño y debajo un jacuzzi. Yo le miré sorprendida y él me sorió.
-Habrá que probarlo ¿No?- Le pregunté.
-Contigo pruebo hasta una máquina de tortura.- Nos reimos.


Me dió media vuelta y seguimos viendo la casa, esta vez subimos a la parte alta, unas 4 habitaciones, sin nadie, esa casa me hubiera deprimido hasta a mí, una casa enorme, llena de lujo, sí, pero... sin nadie, sin nadie que te diga buenas noches, buenos días. Entramos en su habitación, preciosa, perfecta. Me quedé sin palabras, y eso es muy raro en mí.
-¿Te gusta? Todo lo he elegido yo.-
-Es preciosa...-
-Va, tonterías, nadie podrá superar tu belleza.- Yo le miré y le sonreí.
-Bueno ya no podemos ir.-
-No sin antes probar la cama.- Me cogió en peso y me tiró en la cama, yo me empecé a reir.
-Eres muy tonto.- Le dije entre risas.
-Y tú eres muy guapa.-
-¿A qué viene eso?-
Se puso encima de mí y me empezó a besar. -No sé, tú dices algo malo de mí y yo algo bueno de ti, ¿No funciona así?-
-Ves, lo que yo decía eres muy tonto.- Empezó a besarme por el cuello.
-Para... po favor.- Le pedí.
Él se separó de mi. -Venga vamos...- Dijo levantadose.
-Sí...- Dije yo tambien levantandome.