domingo, 22 de abril de 2012

23- ¿Te ayudo?

Este contendio es ficción, no es real!!


No tengas miedo



En casa me tomé una pastilla para el dolor de cabeza y empecé a limpiar la casa, cuando me dí cuenta era la una. Mierda, como no me de tiempo y la cague...


Dejé la fregona apoyada en la pared, en unos minutos se iba a caer al suelo. El cepillo por el suelo.


Cogí el primer vestido que pillé y fui a darme una ducha.


Mientras me bañaba oí como la fregona caía al suelo, y con ella el cubo lleno de agua. ¡¡¡Bien!!! no tenía tiempo de nada y ahora tendré que limpiar el charco enorme. Terminé de bañarme lo más rápido que pude, me sequé un poco y salí para poder ver el destrozo y como no, no vi el charco me resvalé y caí al suelo de culo.
-Joder!-


La una y media con la toalla todavía puesta cogí la fregona, después fui a cambiarme, esta vez no corrí, faltaría más.


Dos menos cuarto y yo sin maquillarme, sin peinarme y con la casa patas arriba.


Empecé a peinarme y me tiré 10 minutos, si la coleta no me salía perfecta me la volvía ha hacer, y así unas 5 veces.
Después maquillarme me tiré otros 10 minutos un tiempo record para mí. 


Pero cuando creía que llegaba más o menos temprano, fui al salón y justo al doblar la esquina para ir hacia el pasillo... me tropiezo con el cubo de la fregona, caí en plancha al suelo. Dos caídas en una mañana.
-Dios, no.- Me miré el vestido y una mancha enorme.


Me levanté, coloqué el cubo y fuí a la habitación.
Mientras me cambiaba oí el timbre miré la hora, las dos y cuarto. Seguramente sería Ángel.


Abrí con una sonrisa y agarrandome el vestido ya que solo me faltaba subir la cremallera de la espalda pero no podía.
-Hola Áng... ¿Qué haces aquí?- Era Lucas ¡Lo que faltaba!
-Patricia, quiero hablar contigo.- De su espalda sacó un ramo de rosas.
-Lo siento no tengo tiempo, ah! y con unas rosas no conseguirás arreglar nada.-
-Patricia, que a la chica no la conozco de nada que se me avalanzó.-
-Ya ¿y tú no te podías apartar?-
-Yo... yo me quedé en estado de shock, no sabía que hacer.-
-¿Tú no deberías de estar trabajando?-
-Debería, tú lo has dicho, y sin embargo estoy aquí.-
-Vete a trabajar, dejame pensar y te llamaré esta noche...-
-Gracias Patricia.- Vi como se le iluminaban los ojos. -Te quiero, no lo olvides.- Me besó la mano y se fue.


Cerré la puerta e intenté volver a subirme la cremallera. A los 30 segundos volvió a sonar el timbre.
-Que ya te he dicho que te llamaré.- Dije abriendo la puerta.
-Bueno... si quieres me voy.- Ángel se rió.
-Hay! Ángel joder, lo siento es que si te lo cuento no te lo crees, entra. Ten cuidad porque por detrás del sofá resbala.-
-Ehh... vale.-


Ángel pasó yo mientras le seguía detrás peleandome con la dichosa cremallera. Ángel se sentó y yo seguí intendando subirla.
-Esto... ¿Te ayudo?- Me preguntó.
-Sí por fa.-


Él se levanto, yo me di la vuelta y me aparté el pelo. Intentó coger la cremallera pero como era tan pequeña solo logró darme un pequeño pellizcón.
-Lo siento.- Se disculpó él.


Yo sonreí, finalmente cogió la cremallera con sus dedos pulgar e indice y su dedo corazón delante. Se dipuso a subir la cremallera lentamente, su dedo corazón me acariciaba la espalda, mi vello se erizaba a medida que el iba subiendo. Sus dedos calientes tocando mi espalda. Cerré los ojos, e intenté pensar en otras cosas, imposible. Noté cosas en la barriga, a lo que la gente normalmente llama "mariposas en el estómago", no sé como llamarlo, pero era un sensación que nunca antes había sentido, y menos con un roce. Mis mejillas totalmente rojas, mi sonrisilla nerviosa. Todo estaba en mi contra.


¿Me estaba volviendo loca o me estaba exitando un poco? ¿Cómo lo hace? Es subir una simple cremallera, joder Patricia que es un simple roce. Y para colmo la cremallera se traba. 


Ángel intenta destrabarla y en un minímo intento, me volvió a tocar, esta vez con toda la mano mientras intentaba unir el vestido para así poder subir más fácil la cremallera.
-Ahh.- Fingí, mientras me tocaba el hombro.
-¿Qué te pasa?-
-Aaah el hombro, me duele mucho.-
-A ver, sientate.- 
Me senté, empezó a masajear mis hombros.
-Espera.- Le dije mientras me quitaba hacia un lado el trozo del vestido que tapaba mis hombros para así poder sentir sus manos. -Gracias.-
-¿Te duele aquí?-
-Ehhh sí, sí, ahí, ahh me duele mucho.- Mentí.
Ángel siguió masajeandome lentamente ¿lo hacía aposta? o ¿me estaba volviendo loca?


Tras unos minutos me preguntó que si ya estaba mejor.
-Sí, sí.-
-Date la vuelta.- Me dí vuelta me volví a apartar el pelo esta vez sentí los mismos escalofríos, las mismas cosas en la barriga. Gracias a que duró menos.
Estaba a unos centímetros de él.

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