lunes, 12 de marzo de 2012

20-¿Te imaginas? Patrcia Conde presentadora y modelo

Este contenido es ficción, no es real!!


No tengas miedo



Lucas me cogió de la mano y me sonrió, yo le devolví la sonrisa. Nos dirigimos hacia el coche.
-Ahora tengo que dejarle el perro a un amigo y después nos vamos.- 
Yo le asentí. Lucas subió a el perro en la parte de atrás del coche, y arracó, no estubo más de 5 minutos conduciendo, se paró, bajó del coche y dejó al perro.
-¿Y tan lejos me llevas que tienes que dejar al perro a un amigo?- Le pregunté cuando ya había llegado al coche.
-No lo sé... voy a improvisar, a ver que tal sale.- Dijo sonriendo.
-¡Tú que vas a improvisar! Además hoy es sábado y mañana domingo por lo tanto no vas muy lejos.-
-No sé, quien sabe puede que se me crucen los cables, y me ponga enfermo y el lunes no podré ir a trabajar...-
-¡Tú no faltas ni un día a trabajar, como que me llamo Patricia Conde Galindo!-
-Que sí, cariño, que yo no falto ¿Vale mamá?- Me miró unos segundos y me puso cara de niño bueno, yo me reí.


Él puso la radio y empezó a tararear las caciones yo me quedé dormida, ya llevabamos 2 horas y media, él decia que quedaba otra hora más.
Estaba recordando a Ángel, el beso que nos dimos... me gustó, me encantó, me volvió loca, quería más y ya le estaba echando de menos.
-Patri, cariño ¿Cómo vas?- Me dijo interrumpiendo mis pensamientos.
-¿Eh?- Dije despistada. -Bien, bien.-
-Ya solo queda media hora duermete y te aviso.-


Yo le hice caso, me apoyé en la ventanilla, me puse a ver el paisaje, los árboles pasaban y pasaban, mis ojos se cerraban, no luché mucho por dejarlos abiertos, tras unos minutos entré en un profundo sueño.


Empecé a notar aire, así que con los ojos cerrados cerré la ventanilla... pero ya estaba cerrada.
-Lucas... cierra la ventanilla.- Dije con la voz ronca y aún con los ojos cerrados.
-¡Cariño, despierta!- Abrí los ojos y vi a Lucas soplando, le sonreí.
-¿No tienes otra forma de despertarme?- Le dije desperezandome.
-Hombre... si quieres que te despierte como me despiertan a mí, me avisas para ir a buscar un cubo de agua.- Yo me reí.
-No, no, no... eh... ¿Donde estamos?-
-Adivinalo tú misma.- Salí del coche corriendo.


El mar, el precioso mar. Estabamos en una pequeña cala, donde solo había unas 5 personas, y un chiringuito.
Noté las manos de Lucas en mí cintura, le miré.
-Gracias.- Le dije sin más.
-Sabes que, he ido a millones de sitios... pero no, todavía no he encontrado ningún sitio que tenga tu misma belleza, ¿Cómo lo haces?- Me dijo detrás de mí muy cerca de mi boca.
-Y... yo no he encontrado a un chico tan bueno, atento, guapo y que me dice unos piropos que no tengo ni idea que decirle, como tú.-
-No hace falta que digas nada, con un simple beso me sirve.- Me besó.
-¿Y qué, no vamos a bañarnos?- Le dije desesperada.
-¿A si que quieres bañarte?- Yo le asentí. -¿Pero mucho mucho?- Le asentí varias veces. -Bueno pues...- Me cogió en peso, como pudo cerró el coche y corrió conmigo en brazos.
-¡Sueltame!- Le gritaba continuamente, mientras él seguía corriendo, llegó a la orilla, siguió un poco más corriendo y cuando el agua le llegaba por las rodillas me lanzó al agua, a la vez que gritaba "¡Al agua pato!". el salió corriendo hacia la arena.
-¡Ya te pillaré!- Le grité saliendo del agua y intentando llegar lo más rápido hacia él.
-¡Mira como me has dejado esto!- Le grité enseñandole la venda.
Le di alcance y me avalancé sobre él tirandolo a la arena, empecemos a rodar por la arena.
-¡Para!- Gritó él.
Solté una carcajada. -¿Quien me tiró al agua?- 
-¿Quien? ¡¡¡Que le reviento!!!- Solté una carcajada.
-Que tonto eres.- Me reí. -¿Te has dado cuenta que estamos llenos de arena? ¿A donde vamos con estas pintas?- Me volví a reir.
-¿Y tú te has dado cuenta que no me importa? Que con tal de estar contigo me olvido de la gente que me rodea.- Dijo incorporandose.
-Pero que mono eres cuando te pones romanticón.- Le di un beso. -¿Y ahora donde vamos, señor improvisador?-
-Acompañemé, señorita.- Se levantó y me extendió la mano, yo se la cogí y el tiró de mí para levantarme.
-Gracias.- Le guiñé un ojo y le cogí la mano.


Fuimos al coche cogimos el equipaje y caminamos un largo paseo hasta un pequeño hotel. 


Ya allí Lucas fue al mostrador, mientras yo estaba mirando el pequeño recibidor. Lucas vino hacia mí.
-Que casualidad hay una habitación.- Me dijo enseñandome la llave mientras nos dirigiamos al ascensor.
-Lucas... ¿Te crees que soy tonta?- Hice una pausa. -Que te he escuchado haciendo la reserva.- Me reí y me acerqué para besarlo.
-Así que escuchando conversaciones secretas mientras tu estabas "dormida", eso está muy mal.- Nos reimos y salimos del ascensor.


Ya en la habitación lo primero que hice fue tirar la maleta y tumbarme en el sofá.
-Ahhh... esto si que es vida.- Dije desde el sofá.
Lucas vino corriendo y se tiró encima mió.
-Me encantan tus ojos.- Me dijo cerca de mi boca.
-Vaya parece que eres el único que me mira a los ojos, los demas chicos miran más abajo...- Lucas sonrio. -A las manos mal pensado, es que son muy bonitas.- Le enseñé mis manos y nos empezamos a reir.
-Te desaprovechan ¿Lo sabes? ¿no?- Me dijo entre besos.
-No lo creo.- 
-Valdrías como modelo, como presentadora, te imaginas, Patricia Conde presentadora y modelo.- Dijo sonriendome.
-Lucas... no intentes convertirme en algo que no quiero ser...- Le dije parando de besarle.
-Que son bromas tonta.- Me sonrio.
-Anda, levanta gordo!- 


Él se levantó y me tendió la mano para que yo me levantara. Me levanté, le besé, cogí mi maleta y me fui a la habitación.
-Lucas! Ven para deshacer la maleta.- Le grité desde la habitación mientras quitaba ropa.
-No grites verdulera, ¿Para que las vas a hacer si no vamos mañana?-
-Pues yo paso de volver a meterlo todo lo que he sacado en la maleta.- Seguí metiendo la ropa en el armario.
-¿Qué tal si nos vamos a dar un bañito?- 
-¿Cómo? Tengo la venda, y por si no lo recuerdas, antes me tirastes al agua y se me mojó.-
-Looo sientooo, cariño.- Me abrazó.
-Ni lo siento ni leches, ahora tendré que a un centro de salud para cambiarmela, ¡tonto!- Le grite como una niña pequeña.
-¡Pues vamos!- Me cogió y me llevó hacia la puerta.
-¡Lucas! ¡Bajame!- Le grité.
Lucas Cogió las llaves, abrió y salió.
Me soltó. -Mi madre que formar de gritar.- Yo sonreí y me dirigí hacia el ascensor.


Preguntamos donde estaba el centro de salud más cercano y con algún que otro contra tiempo llegamos, esperamos no mucho y entramos. Me quitaron la venda y me digeron que ya no necesitaba la venda con una tobillera bastaba, y lo agradecía bastante ya que tenía unas ganas locas de ir a la playa y poder bañarme.

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