Este contenido es ficción, no es real!!
No tengas miedo
NARRA ÁNGEL
Estaba en aquella cama de la cual ya me había levantado varias veces, ¿La diferencia? Que hace unos dias estaba porque quería, y hoy no, a mi lado la misma loca que ayer la mandaba a tomar por culo.
Lo recordaba todo perfectamente, seguro que ella no, no tardé en coger la llave de las esposas que estaba en su mesilla de noche, levantarme coger mi ropa y salir corriendo de aquella casa que me traian buenos y malos recuerdos, salí poniendome los pantalones, cogí el ascensor, allí había una señora de unos 70 años que me miraba demasiado. En el ascensor me cambié con la atenta mirada de la señora, salí corriendo hacia mi coche.
Llegué a mi coche y arraqué lo más rápido que pude y fui hacia al hospital, por el camino solo pensaba en Patricia, en lo enfadada que estaría, y todo por la loca de mi ex, esta tía no esta bien de la cabeza.
Conducía, mientras maldecía haber conocído a Estefania, estaba completamente loca, si no la hubiera conocído, hubiera tenído más tiempo para estar con Patricia, y a lo mejor hasta estaría con ella...
Llegué al hospital, corrí hacia la habitación, intenté respirar normal, miré por la ventana y allí estaba dormidita, como una niña pequeña, era tan guapa, era como un ángel caido del cielo, era completamente preciosa. Pero lo mejor era que era preciosa por fuera al igual que por dentro. Su mirada me mataba, su sonrisa me resucitaba. Cuando ella me miraba una ola de sensaciones me inundaban.
Entré con mucho cuidado para no despertarla, me senté y empecé a pensar, en lo que había pasado, ¿Por qué coño había salido a comprar ese café? Lo recordaba perfectamente:
Salía a comprar el café al pasillo estube unos segundos esperando que saliera, cuando lo iba a coger note a alguien detras de mí, oí a Estefania , la que hacía unos minutos me enseñaba una navaja amenazandome, la diferencia es que antes la navaja estaba lejos y ahora estaba en mi espalda.
-Si no quieres que pase nada grave vendras conmigo.-
-Estefania suelta la navaja.-
-No Ángel, debes ser mío, te necesito cerca y como no vengas mataré a tu vecina.- Esas últimas palabras me hicieron reflexionar, si no iba con ella sería capaz de matarla sin ninguna piedad.
Ella me siguió apuntando con la navaja, tras unos segundos me dió media vuelta con la navaja aún en mi espalda y fue caminando hasta el ascensor, yo sonreí para hacer ver que no pasaba nada. Llegamos a mi coche, ella me indicó que fuera en el asiento del piloto, ella se sentó en el del co piloto y esta vez en vez de sacar una navaja sacó una pistola.
-¿!De donde coño has sacado eso?-
-¡Arranca y no preguntes! a mi casa.-
Arraqué y me dirigí hacia su casa, ya allí se guardó la pistola y volvió a sacar la navaja, me llevó hasta su casa, allí me senté en el sofá ella se fué a la cocina, sentí el impulso de irme, sabía como iba a acabar esa noche, pero no lo hice, pensé en Patricia, en que Estefania podría acosarla, hacerle daño.
Ella llegó con una botella de ron y dos vasos, los llenó y me dijo que bebiera, yo iba muy despasio, ella se lo bebía de 3 tragos, iba ya por el quinto vaso y me empezó a preocupar.
-Deberías parar.-
-Tienes razón, voy a parar, pero... para algo te he traido aquí, así que ahora toca lo mejor.- Me guiñó un ojo. -Así que vamos, machote.-
-No Estefania, estas borracha va hacer mejor que te vayas a dormir.- Me levanté y fuí hacia la puerta.
-Como des un paso más te vuelo los sesos.- Empezó a reirse sin poder parar, yo me giré y la vi con la pistola en la mano. -Siempre había querido decir eso. Venga a mi habitación.-
Entre en su habitación ella fué después ya que iba muy bebida y iba agarrandose a todo. Entró en la habitación con una pistola y unas esposas, que parecian de verdad.
-Hoy nos lo vamos a pasar bien. ¡Vamos quitate la ropa!- Empecé a quitarme la camisa, después los zapatos, los pantalones hasta quedarme en boxers.
Ella se acercó a mi y me dió un pequeño beso en los labios, después me puso las esposas en una mano y el otro extremo lo agarro a el cabecero, me dijo que me tumbará en la cama yo lo hice, era como un monigote para ella. Ella se tumbó encima y me empezó a besar por el cuello, después fué bajando hacia el torzo.
-Para.- Le dije sin pensarlo.
-¿Qué? No te pongo ¿No?- Se levantó y se fue al baño estubo unos 15 minutos allí dentro.
Salió con un corset y maquillada, me resultó bastante gracioso ya que la raya del ojos se la había torcido muchísimo. Se volvió a poner encima mía.
-¿Y ahora?-
-Emmm... sí ahora mucho mejor, pero me gustaría ponerme encima, me siento más cómodo.-
Nos dimos la vuelta como pudimos ya que tenía las esposas. Ya encima de ella, empecé a besarla muy suavemente por el cuello, estube así unos minutos cuando miré estaba dormida, iba a coger la llave pero a lo mejor se despertaba así que esperé un rato y en ese rato me dormí.
Dejé mis pensamientos, miré el reloj las ocho y media y ella sin despertarse como se nota que me encanta dormir, imaginarme que podría despertarse conmigo todas las mañanas, que podría levantarme temprano y prepararle el desayuno para luego llevarselo a la cama y de recompensa su preciosa sonrisa. "¡Ángel! Vuelve" me decía a mi mismo. La seguí obserbando, no había palabras para definirla.
Su ojos empezaron a abrirse, su sonrisa apareció al verme.
-¿Qué tal has dormido?- Le sonreí.
-Bien, ¿Cuanto llevas aquí?- Me dijo frotandose los ojos.
-Hace media hora...-
Patricia me miró y se puso seria. -¿Por qué te fuistes ayer?-
Ahí pensé "la has cagado Ángel". -Eh... pues estaba comprando el café ¿No? Y... me dio un mareo, entonces me fui a casa, pero te envié un mesaje ¿No lo has visto?-
-No, el móvil esta en el bolso pero no tiene batería.-
-Es verdad ¿Nos vamos?- Le dije levantandome.
-Sí voy a cambiarme.-
-Perfecto.-
Patricia entró en el baño, allí estubo 10 minutos, salió cogió su bolso y salimos, mientras ella iba saliendo y arreglando los papeles yo sacaba el coche del parking.
Esperé a Patricia delante de la puerta del hospital con el coche, no tardo en venir, se subió al coche.
Encendí la radio y arraqué. Estubimos unos minutos sin decir nada, cuando derrepente empezó a sonar mi canción favorita, subí el volumen y empecé a cantarla, noté que Patricia me miraba, así que paré de cantarla porque tenía un poco de vergüenza, la miré vergüenza, ella me sonrió y empezó a cantar la canción.
-Y mirame, aún sigo siendo el mismo que era antes de ayer, cuando aún te quieria.- Yo sonreí y dejé de mirar a la carretera para mirarla a ella.
-Me encanta esta canción.- Me dijo, yo volví a mirar la carretera.
-Y a mí, es mi canción favorita.-
-Pues a mi que me parecía que te gustaba otro tipo de música... algo más heavy.-
-¡¿Yo!? Donde me ves tu el punto de heavy.-
-Es que no te veo escuchando canciones y ese rollo.-
-Pues aquí donde me ves soy todo un romántico.-
-No sé, no sé, con esa pinta de macarrilla, esos pantalones rotos, no se te ve muy romántico.- Ella solto una carcajada.
-Pero lo soy, cuando me enamoro de una chica soy muy muy pero que muy romántico.-
-Eso habrá que verlo.- Me miró y sonrió.
El resto del viaje lo pasamos disfrutando de la radio. Aparqué el coche en el garage. Salimos del coche y nos dirigimos a el ascensor.
-¿Vamos en el ascensor?- Le pregunté riendome.
-Mejor por las escaleras.- Los dos nos reimos y subimos.
Ya estabamos en nuestra planta estabamos totalmente agotados.
-Ángel, ¿Quieres venir a casa y desayunamos juntos?-
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