No tengas miedo
-Vale, no tenía pensado hacer nada esta mañana.-
Patricia abrió la puerta.
-Pasa y vete al salón.-
Yo entré y fui al salón, Patricia preparó el desayuno y después trajo todo al salón.
-¡Vaya! Que pinta.- Le sonreí unos segundos.
Patricia se sentó a mi lado -Me lo he currado ¿Eh?- Me sonrió y empezó a comer.
Yo tambien empecé a comer. -Joder Patricia, me da que vas a tener que venir todas las mañanas a mi casa a preparar el desayuno, que bueno esta esto por Dios.- Le dije sorprendido.
-¡Anda! No exagenres, que es un simple desayuno.-
-Pues me da que me vengo a tu casa todas las mañanas.-
-Come y disfruta que puede ser la última vez que desayunes conmigo.- Eso me dolió un poco, ¿me estaba dejando claro que no quería nada conmigo?
-O no quien sabe.- Le dije con un punto de misterio.
-Y cambiando de tema ¿Tú no trabajas?-
-Sí, claro que trabajo, lo que en una discoteca...-
Patricia me interrumpió. -Seguro que eres DJ, con el ritmo que se te ve.- Empezó a reirse sin poder parar.
-Pues tengo más ritmo del que te piensas, trabajo de camarero.-
-Sí, se te ve de estos chicos que se ponen en medio de la pista bailando.-
-Me defiendo bastante bien, aunque prefiero canciones romanticas, que son más lentas, y lo disfruto mucho más.-
-¡Vaya! Pues nunca lo diría, un día tenemos que bailar juntos, ¿Qué te parece?.-
-Ahora.- Le contesté muy bajo.
-¿Ahora?-
-Sí, ahora ¿No tienes música, así más relajada... romántica?-
-Voy a ver.- Patricia se levantó y empezó a buscar en la estantería la cual tenía millones de CDs de grupos muy conocidos: El Canto Del Loco, Maldita Nerea, Despistaos, La Oreja De Van Gogh, Pereza...
-Eh... ¿Te gusta...? Bueno esta si que te tiene que gustar.- Me dijo convencida.
-Ponla a ver que tal.-
NARRA PATRICIA
Puse el disco, busqué la canción y le di al play, Ángel se levantó al escucharla, vino hacia mí y se acercó, venía dispuesto a bailar, yo estaba roja, mi corazón iba a mil. Ángel me puso una mano por mi cintura y la otra agarrando mi mano. Me miró a los ojos y empezó a cantar la canción no muy alta, era un momento muy bonito y romántico, la cosa es que ni eramos pareja, ni el baile iba a acabar en beso como suele pasar en las películas.
-Me emborraché a base de añejo me acostumbré a tenerte lejos y lloré... delante de un espejo.- Cantó Ángel.
Al unísono cantamos los dos. -Y mirame, aún sigo siendo el mismo que era antes de ayer, solo que un poco más viejooooooo.-
Entrelazamos nuestras manos, nos dejamos llevar por la música, estabamos totalmente relajados, me acerqué al hombro de Ángel y me apoyé en el, la música fue más rápida, aunque nos dió igual nosotros seguimos con ese ritmo lento que había al principio de la canción. Pasó un minuto, un minuto a su lado, mi cara me delataba estaba terriblemente feliz. Miré a Ángel apoyada en su hombro, él me miró y sonrió, no hablamos, nos daba igual, era mucho más romántico, pero... yo estaba bailando con Ángel para ver como bailaba no para estar más cerca de él ¿Qué estaba haciendo?
Cuando me iba a separar de Ángel, este me miró, sus ojos se clavaron en los mios, ahí me olvidé de todos, absolutamente de todos, solo yo y Ángel una mezcla no muy buena si yo tengo novio. Me avalancé a sus labios, nuestros labios se rozaron, me separé y volví a mirarle.
-Eh... esto... quizás es un poco tarde... tendrás cosas que hacer ¿No?- Balbuceé.
-Pero... ¿Y esto?- Me dijo cabizbajo, pensado en que yo le iba a dar otra contestación del tipo "Ángel te amo fuguemonos juntos" pero no fue así.
-Lo siento...- Fue lo último que dije antes de salir corriendo hacia el baño.
Ángel fue tras mí, tocó en la puerta. -Patricia, abre por favor.- Volvió a tocar la puerta, sin respuesta.
Mientras yo sentada en la tapa de wc con la cabeza entre las piernas.
-Patricia, abre, hasta que no abrás no me iré, no tienes comida, no aguantarás mucho.-
-Y tú no tienes baño.- Le dije un hilito de voz.
-¿Así que quieres jugar? Pues vamos a jugar.-
Ángel fue a buscar una silla, y allí sentado estubo una hora hasta que rompió el tremendo silencio que había.
-¿No parecemos estupidos?-
-Un poco... pero no sé porque lo hice.-
-Patricia... no importa, estabas asustada, no sabias que hacer.-
-Ángel.-
-¿Qué?-
-Gracias.- Finalmente abrí la puerta, Ángel se levantó me sonrió.
-Ven a darme un abrazo, coño.- Ángel me abrazó, estubimos así unos segundos, hasta que noté lo que sería... el... miembro de Ángel... vamos que se puso palote.
Cuando se dio cuenta se separó rapidamente de mí.
-Pues sí... tengo que ir a casa para... adios.- Y salió volando de allí.
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