No tengas miedo
Yo aún no me lo creí y me entró la risa. Ángel se había puesto con un simple abrazo ¿Y con el beso? Mejor no pensarlo...
Cogí el bolso y cogí mi móvil, después fui a por el cargador ya que no se encendia. Desde que lo conecte llamé a Lucas, le echaba de menos y seguro que el a mi tambien.
-¿Si?- Sonó al otro lado del teléfono.
-¡Lucas!-
-¿Patricia?- Dijo ilucionado. -Pero... ¿dónde estabas?-
-¿Puedes venir a casa?-
-Sí, sí, claro que voy, cariño.-
-Pues hasta ahora.-
-Te quiero.-
-Adios, amor.- Colgué antes de que dijera algo más, me agobiaba decirle te quiero, sí le quiería, pero... no podía decirselo.
Recogí los vasos y platos y los lavé, justo cuando me iba a sentar en el sofá, tocó Lucas, le abrí corriendo, tenía muchas ganas de verle.
Abrí la puerta y esperé a que se abriera el ascensor, a lo mejor eran cosas mias pero sentí que Ángel se apoyaba en la puerta mirando por la mirilla. Tras unos segundos se abrió la puerta del ascensor, corrí cojeando hacia él, él me cogió en peso y besó apasionadamente, después me bajó y le cogí la mano para llevarle hasta casa. Fuimos al salón, ya allí nos sentamos en el sofá.
-Lucas, lo siento por no llamarte antes, pero... a ver por donde empiezo...-
-¿Qué tal por el principio?- Me interrupió, yo le regalé una sonrisa.
-Bueno, salía a dar un paseo...-
-¡Pero Patricia Conde Galindo! ¿Qué te dijo el médico?-
-Lo sé, pero tampoco llegué tan lejos.- Me reí, el me miró extrañado y decidí empezar con la historia de una vez por todas. -Bueno salí de casa y cogí el ascensor.- Hice una pausa (lo sé, sé que no es así la historia, pero maquillar un poco la historia no pasa nada ¿no?). -Pues entré y Ángel estaba allí... él pulsó el bontón y se equivoco y lo paró, después el ascensor no se abría, yo cada vez estaba más claustrofobica y me desmayé, a los segundos se abrió la puerta y Berta la vecina estaba al otro lado... y bueno total que me llevaron al hospital, y aquí estoy.- Le sonreí, el todavía tenía cara de no entender nada, quizás se lo había dicho muy rápido todo.
-Pero... ¿Tú estas bien?- Me preguntó preocupado.
-Sí, estube un día en el hospital, pero ya estoy bien.- Al terminar la frase noté las labios de Lucas acariciando suavemente los mios, me dejé llevar, era un beso lento no había prisa, disfrutabamos del momento, nuestras lenguas se rozaban tímidas.
Lucas se separó de mí. -Pues me alegro que estes bien, porque ¿sabes dónde vas a ir esta noche?-
Yo le sonreí. -Lucas... tengo plan.- Quería decirle que no, aunque era mentira, no me sentía capaz de decirle que no de verdad.
-¿Cómo que no? Patri, por faaaa, además con ese pie no creo que vayas a salir de fiesta.- Se rió.
-Venga vale, ¿A donde vamos?-
-Sorpresaaaa!! Venga tú quedate aquí que te voy a preparar la maleta.- Me besó.
-Eh... Lucas soy mayorcita para hacerme la maleta yo.- Le dije a milímetros de su boca.
-Lo sé, pero si no no sería una sorpresa.- Lucas se encerró en mi habitación, y yo allí en el sofá viendo la tele y oyendo como Lucas abría puertas del armario y cajones.
-Patri! Estas braguitas me estan poniendo malo.- Me gritó desde mi habitación.
-¡¡Deja mis bragas!! De generado.- Le respondí riendome.
Al rato salió con una maleta de grandes proporciones.
-Sé que a las chicas le gusta mucho llevar cosas de "por si acaso".- Yo me reí y le di un pico.
-Pero es que más bueno no puedes ser.-
-Bueno ahora... vienes a mi casa y cojo yo mi ropa y no vamos ¿Si?-
-Sí, sí... Lucas antes de irme me acompañarías a un sitio?-
-Contigo iría hasta el fin del mundo, amor.-
-¿Me lo prometes?-
-Te lo prometo.- Hubo un pequeño silencio en donde nuestras miradas lo decian todo.
-Bueno pues coge la maleta y ven conmigo.-
Cogí el móvil, el cargador, las llaves y la cartera y las metí en mi bolso, luego Lucas salió y yo cerré la casa. Entramos en el ascensor y le di al botón del segundo Lucas me miró extrañado y yo le asentí con la cabeza, salimos y fuí directa al segundo A y toqué, al minuto me abrió un chico moreno, no muy alto, que tenía sobre 33 años.
-Eh... ¿Está Berta?- Le pregunté extrañada.
-Sí, pasa...- Miró detrás de mi y vió a Lucas, se sorprendió y fué a darle un abrazo. -Tío eres mi ídolo, ¡eres un crack!-
-Gracias... parece que ve nuestro programa.- Él se rió.
-Pasa, que estás en tu casa.-
Entramos todos y el chico nos indicó que fueramos al salón a esperar a Berta.
-Ella... está en el baño.- Dijo el chico para romper el hielo.
Yo solté una carcajada.
-No, no esta en el baño está cambiandose.-
-¡¡¡Yaaaa voyyyyy!!!- Se escuchó al fondo de pasillo.
A los pocos segundos salió, yo fuí corriendo hacia ella para darle un abrazo, cuando nos ibamos a separar le tapé los ojos con mi manos.
-Ohhh... ¿Quien eres?- Bromeó.
-No es para eso tonta, ¿adivina con quien he venido?-
-Vale... mmmm ¿con Ángel? no, no, no, con "tú novio" sí, sí, ese que está buenísimo y que me pone toda...- Ironizó
-¡Berta! Cariño.- Le interrumpí yo.
-¿Queeeee?-
-Que va a ser mejor que se lo digas a la cara ¿No crees?- Le quité las manos de sus ojos, pestañeó unas cuantas veces, y allí Lucas delante de ella con los brazos abiertos preparado para abrazar a Berta.
-Jodeeeer.- Dijo Berta tapandose la cara con las manos.
-Ven aquí mujer.- Lucas avanzó unos pasos y la abrazó. -¿Cómo te pongo?- Bromeó para sacar un poco a Berta de ese estado de shock/vergüenza.
-Patricia eres una...- Dijo separandose de Lucas.
-¿No lo querías conocer? Pues ahí lo tienes.- Dije con cara de niña buena, como si eso fuera a funcionar.
-Berta ¿No?- Preguntó Lucas sonriendo.
-Sí, tú Lucas ¿No?- Bromeó.
-Yo no es por quitar este momento tan bonito, pero nos tenemos que ir, Berta.-
-¿Hasta cuando?- Dijo sorprendida.
-No lo sé, no sé ni a donde vamos.-
-Andaaaa, que no sabes tú nada, cuidado con esa pierna.- Berta me dio dos besos y un abrazó, mientras nos abrazabamos noté que metió algo en mi bolsillo trasero.
-Tienes un regalo de la tita Berti en el bosillo de atras, ya lo entenderás.- Me dijo mientras me abrazaba.
-Pues ya nos vamos.- Le dije, Lucas fué hasta la puerta, yo le guiñé un ojo a Berta y me fui con Lucas.
Ya en el ascensor, Lucas me miraba y se reía.
-¿Qué pasa?-
-La que le has hecho pasar a tu pobre amiga, estaba totalmente roja.- Me acordé del regalo de la "tita Berti", lo saqué y me empecé a reir, era un condon.
-¿Tú te crees? Mira lo que piensa esta mujer...- Le enseñé el condon y el se rió.
-Vale se lo merecía, ¡Coño, si es con sabor a fresa!-
-En lo que te fijas, hijo.- Me reí.
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