No tengas miedo
NARRA ÁNGEL
Miré a Patricia estaba, tan guapa durmiendo, mis tripas rugieron, sabía que ya era la hora de bajar a la cafetería, cogí el ascensor, dentro habían 2 personas no tenían muy buena cara, y era lo que no me gustaba de los hospitales, gente preocupada, gente llorando, no me gustaban.
El ascensor se abrió, miré a todos los lados buscando la cafetería, finalmente la encontré, entré cabizbajo y me senté enfrente de la barra, llamé a la camarera y pedí lo que iba a comer.
Estube un rato esperando, cuando me percaté de que había una chica morena, no le vi la cara, estube un rato mirandola y la chica se dió media vuelta. Me quedé de piedra, la chica era... mi ex novia, la que me acosa.
-Es... Estefania.- La miré con miedo. -¿Qué... qué haces aquí?-
Ella se limitó a sonreir con una sonrisa que no me gustaba nada. -He venido a buscarte, ahora tú y yo nos vamos a mi casa y allí hablaremos, y después lo que surga, ¿Te queda claro? Porque si no te queda claro todo sabemos lo que le puede pasar a tu vecinita.- Se metió la mano en el bolsillo y sacó disimuladamente una navaja.
-¡¿Qué haces con eso loca?!- Elevé un poco la voz y todos me miraron.
-Shhhhh, tranquilo, esto puede quedarse en el bolsillo si tú te viene conmigo.-
-Haber... se supone ¿Qué cuando tiempo me quieres tener así? que cuando te dé la gana me vaya contigo.-
-Pues...- Miró al suelo y después me volvió a mirar. -Hasta que me aburra de ti.-
-¿No te das cuenta que estas loca?-
-Sí, loca por ti.- Ella se mordió el labio.
-Lo siento pero no me puedo ir, mi vecina esta enferma y no la voy a dejar sola.-
-Ángel te he dicho que no, que tú te vienes conmigo.-
-Tú no eres mi madre es más te vas a quedar aquí sola, yo voy con mi vecina, porque es la chica que me gusta, ¿Me escuchas? Me gusta ella, no tú, estas ¡Loca!-
-¿Seguro Ángel? ¿Seguro que quieres que tu vecina muera?-
-Anda vete por ahí.-
Salí de la cafetería sin ni siquiera comer subí por las escaleras para subir más rápido, abrí la puerta intentado no despertar a Patricia, de nada sirvió ya que estaba despierta, entré y me senté en el sofá.
-¿Por qué te has despertado?- Le pregunté.
-Pues no lo sé, pero no podía dormir.- Me respondió con su dulce sonrisa.
-Supongo que ya te querrás ir a tu casa ¿No?-
-Sí, los hospitales nunca me han gustado.-
-A mi tampoco, ver a tanta gente llorando, preocupada, me deprime un poco.-
-Aunque en casa tampoco me gusta mucho estar, me aburro mucho.-
-Pues eso es porque no sale conmigo, te aseguro que no te aburririas ni un segundo.- Le sonreí.
-Pues es verdad contigo nunca me aburro, pero prefiero salir con gente más madura.- Empezó a reise a carcajadas.
Hice como si estubiera triste. -Eso me ha dolido.- Hice como si fuera a llorar.
Patricia me abrazó. -Que era broma tonto.- Me dijo cerca de mi oido.
NARRA PATRICIA
Estaba abrazada a él, a él chico que tanto me gustaba. Sonreía por estar cerca de él, por notar su respiración, por su latir del corazón, con tan solo eso me bastaba para morirme por no tenerlo cerca de mí todo el tiempo. Abrí los ojos, y vi por el pequeño cristal una chica, la cual se parecía bastante a la exnovia de Ángel, pero tenía una pinta... parecia una vagabunda, ella me miró directamente a los ojos, su fría mirada se clavó en la mía, desvió unos segudos para mirar a su chaqueta, yo miraba extrañada, y derrepente la vi con una navaja y con una mirada de loca.
Cambié completamente mi cara, al separarnos Ángel me miró extrañado.
-¿Te pasa algo, Patricia?.- Me preguntó tocandome la cara.
-Eh... Ángel... Tu exnovia... La acabo de ver... con una... navaja.
-No me jodas.- Ángel se giró pero no había nadie. -¡Está loca!-
-Ángel ¿Por qué tiene una navaja?-
-No lo sé, solo sé que me la encontré en la cafetería, y me dijo que fuera a su casa o te ocurriría, yo pasé de ella.-
-¡Ángel que esa chica esta loca!-
-Patricia, tranquila ¿Vale? Yo estoy aquí, no te va a pasar nada.-
-Ángel yo lo sigo sin ver claro... y que pasa si...-
Él me interrumpió. -Shhh, no te va a pasar nada te lo prometo.- Me lo dijó con tanta seguridad, que no lo llevé la contraria.
-Muchas gracias Ángel.-
-No me las des. Voy un momento al pasillo, para sacarme un café.-
-Vale, no tardes.- Le sonreí.
-Extrañaré tú sonrisa.- Me dijo mientras se dirigía hacia la puerta.
Ángel salió y yo me acosté, mis ojos se cerraban, la noche anterior no había dormido muy bien y sí, hacia un rato, me había dormido pero no demasiado tiempo.
Me desperté con una sonrisa sabía que él estaba sentado allí, me equivocaba, no estaba, se había ido, me prometió que se iba a quedar...
Pasaron las horas y ya era bastante tarde, traeron la cena comí y me dormí.
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