No tengas miedo
-Entonces esto ¿Me lo tengo que tomar como un sí?- Me dijo sonriente.
-¿Tú que crees?- Le volví a besar.
-Pues por una vez en la vida las revistas no se equivocan.- Nos reimos.
-Pues no.-
-Patri, me tengo que ir.-
-¿No te puedes quedar un rato más?-
-No, lo siento, mañana nos vemos guapa.- Los dos nos levantamos del sofá y Lucas me cogió la mano.
-Quizás es un poco pronto para decirte esto... pero si no te lo digo reviento.- Me miró a los ojos, serio y decidido a el paso que iba a dar. -Patricia, antes de conocerte mi vida era monótona, siempre estaba serio, estaba como enfadado con el mundo, pero cuando te conocí, una sonrisa de tonto se me dibujó en la cara, me sentía afortunado de haber conocido a una chica graciosa, lista, guapa y con muchísimas cualidades más. Por eso era tan lanzado, no quería perderte, aunque no te tenía, soñaba cada noche que estabas a mi lado, pero todo eso era mi imaginación. Espero no ser bruscó.- Se acercó a mi oido y me susurró. -Te quiero y espero que todo esto no sea un sueño.-
-Te aseguro que no esto no es un sueño.-
-Ahora sí que me voy.- Me besó y se fué.
Me sentía extraña y era normal acaba de empezar una nueva etapa de la que no era ni consiente, todo había pasado en cuestión de días y eso era demasiado rápido para mi, solía estar semanas y semanas sin atreverme a decir lo que siento hacia un chico.
Caminé con dificultad hasta la habitación y allí me puse el pijama, aquella noche hacia bastante frío así que me abrigué más de lo normal y me acosté a dormir.
Aquella mañana me despertó el horrible sonido del timbre, odiaba despertarme así, y tan temprano, me levanté y fuí hasta la puerta. Al llegar miré por la mirilla y abrí.
-¿Qué pasa Ángel?- Le pregunté media dormida.
-¿Te he despertado? Lo siento pero... ayer te ayudé yo y ahora me tienes que ayudar tú, por favor, ¿Puedo pasar?- Me dijo nervioso.
-Pasa.- Le dije frotandome los ojos.
Entramos y nos sentamos en el sofá.
-Haber dime ¿Qué te pasa?- Le miré, él estaba nervioso, movía el pie sin control.
-Tú sabes que tenía una novia ¿No?- Me dijo un poco más relajado.
-Sí.-
-Bueno pues... no sé como, ni cuando se obsecionó conmigo y no me deja de llamarme y de tocarme el timbre, me amezana, y ya no sé que hacer, ya yo no estoy enamorada de ella... -
-Denuncialá.-
-Creo que esa es la única solución, pero seguramente siga acosandomé.- Ángel me miró.
-Sabes que me tienes aquí para todo.- Le agarré la mano. Ángel me miró y esbozó una sonrisa, derrepente el momento "amigos" fué roto, Ángel me acercó demasiado a mí, yo actué con rápidez y me eché hacia atrás.
-¿Qué haces?- Le pregunté desconcerta por el momento que acababa de pasar.
-Patricia... yo creia que yo... te gustaba...- Me dijo cabizbajo.
-Ángel... creo que ya es hora de que te vayas.-
-Vale... esto... ya nos vemos.- Se levantó, me miró. -Adios.- Es lo último que oí antes de que cerrara la puerta.
Miré a todos lados, vi el reloj lo miré, eran las 8 de la mañana, y ya que tenía el pie vendado y no tenía nada que hacer, me fuí a dormir. Me acosté, notaba que poco a poco estaba más calentita y por lo tanto más agusto se estaba allí.
Pensaba y pensaba en aquella cama, Ángel el chico del que estaba enamorada me intentaba besar... ¿Qué debia hacer? Los dos chicos me gustaban... Lucas se había ganado mi corazón, pero Ángel me gustó desde el primer día.
Fué exactamente hace 4 semanas y 3 días, estaba yo subiendo algunas cajas de la mudanza por el ascensor, y él entraba, estaba agachada intentando cojer la caja, Ángel me miró, yo le ví por el espejo su sonrisa se me clavó en lo más hondo, sentí que mi corazón se aceleró, que sé me iba ha escapar por la boca, mi cara esbozó una sonrisa y le miré sonriente.
-Hola, mi nombre es Ángel.- Me dijo, yo me levanté.
-Hola, yo soy Patricia.- Le extendí la mano pero este vino hacia mi y me dió dos dulces besos. Le olí, olí ese perfume, noté esa sensación, esa sensación de cuando mi corazón latía sincesar, mis ojos brillaban, sonreía y me ponía muy nerviosa.
-Patricia, ¿Le ayudó?-
-Ah... sí, por favor.-
Ángel agarró la caja, se abrió el ascensor.
-¿En este piso?- Me preguntó él.
-Sí.-
Ángel salió y yo detrás con otra caja que pesaba menos.
-Aquí Ángel.- Le señalé la puerta con dificultad.
-¿Enserio? Yo vivo enfrente, Patricia tengo un poco de prisa te doy mi número y quedamos.- Dejamos las cajas en el suelo y nos intercambiamos los números de teléfono.
Y esa fué la primera vez que vi a Ángel, la primera de muchas. Y seguramente que si no hubiera estado con Lucas, le hubiera besado.
Ya había pensado demasiado en todo, entré en un sueño profundo del que no me desvelé hasta las 10 de la mañana.
Me levanté y me cambié desidida a salir a dar un pequeño paseo, cogí el movil, aunque el movil no me serviría de mucho le quedaba muy poca bateria, la cartera y las llaves.
Salí de casa, fui hacia el ascensor pero vi que Ángel estaba dentro, me di media vuelta.
-¡Espera!- Gritó Ángel. -Entra, que no voy a comer a nadie.- Me dijo, yo me giré.
-No gracias, me viene bien bajar las escaleras.-
-No creo que te venga bien bajar las escaleras con el pie así de mal.-
Me di media vuelta. -Adios Ángel.- Fué lo último que le dije antes de bajar por las escaleras.
Bajé las escaleras con mucho cuidado de no apoyar la pierna mala. Cuando bajé una planta, entré en el ascensor ya que sabia que Ángel ya no estaba en el ascensor, pero me equivocaba. Estube esperando unos segundos y la puerta se abrió y allí estaba él, iba a seguir bajando las escaleras pero Ángel me cogió del brazo.
-Patricia, ven anda.- Me empujó dentro del ascensor y apretó el boton y me siguió agarrando.
-¡Ángel sueltame!- Le grité, se cerró la puerta del ascensor.
-¡Patricia escuchamé!- Ángel le dió al boton y nos quedamos en silencio.
-¡Ángel! esto no se mueve.- Le dije nerviosa.
-¿Qué dices? ¿Cómo no se va a mover esto? Que sí se mueve.-
-Que no Ángel ¿A qué boton le distes?- Me estaba poniendo muy nerviosa
-A este.- Ángel señaló el boton 0.
-Ángel... no tiene la lucesita encedida, ¡Ángel! que le distes al de parar.-
-Que no...-
-¿¡Y quien le dió!?-Le grité.
-Tranquila, le damos al boton, y va a seguir.-
-¿¡A qué estas esperando!?- Le volvi a gritar, Ángel le dió al boton pero el ascensor no se movia.
-Joder, joder... que no se mueve.-
-¿No enserio? Tío eres un genio.- Le dije alterada.
-Patricia no seas tonta, ¿Tienes tu movil?-
-Sí, lo tengo aquí.- Saqué el movil, estaba temblando y cada vez tenía más y más calor.
-A ver...- Empezó a marcar el número de teléfono que estaba en la placa y después se lo puso en la oreja, de fondo se escuchaba "pi pi pi, pi pi pi..."
-Mierda no contestan, Haber pensemos... ¿Tu madre, alguien de tu familia?-
-Claro, cogen el tren y vienen a Madrid.- Miré el movil y se estaba apagando.
-Joder, se acaba de quedar sin bateria, ¿Haber si cargamos el móvil bonita?.-
-Habló el que no tiene el movil encima.-
-Tienes razón rubia.-
-Ángel... me estoy mareando...-
-Haber... tranquila Patricia, sientate, sientate...- Ángel miró todos los botones y empezó a apretar todos.
-¡Ángel! para, no ves que lo vas a bloquear más.- Me quité la chaqueta y los zapatos, allí dentro hacia demasiado calor, Ángel se sentó a mi lado.
-Hace calor ¿Eh?- Me dijo sonriendo.
-Sí, me estoy muriendo de calor.-
-Puedes quitarte más cosas, por mi no hay problema.- Me dijo él tan pancho.
-¿Eh? Delante de ti, sí claro.-
-Pues como tú quieras, yo voy a quitarme la camisa.-
-¡No!-
-Já, porque usted lo diga, si tú tienes calor quitaté tambien la camisa.-
-¿Tú te estás riendo de mi? ¿Cómo cojones quieres que me quité la camisa delante de ti?-
-Por mi no hay problema.- Soltó una carcajada.
-¡No! Me muero de calor antes de que me veas sin camisa.-
-Vale.- Se quitó la camisa y los zapatos.
-¿Estás cómodo?-
-Muy cómodo, te puedes quitar la camisa estamos entre colegas.-
-Ángel, no soy uno de tus colegas brutos.- Le dije negando con la cabeza.
-Patricia, haz lo que te de la gana ya para que... vamos a morir.-
-¡No digas eso imbécil!-
-Es verdad, este sitio es muy pequeño, y el oxígeno se acabará pronto, así que ¿Qué más da quitarse la camisa? Sí vas a morir igualmente.-
-Ángel que no...-
-Patricia... ya que estamos aquí... y que no podremos salir hasta Dios sabe cuando. Queria pedirte perdón porque intenté besarte... y eso.
-No pasa nada, tuvistes un impulso y ya...-
-Patricia... ¿Y si te digo que lo volvería a hacer?-
-Te diría que estás loco.-
-Pues soy un loco.- Me dijo en un susurro.
-¿De verdad, Ángel? ¿De verdad lo volvería a hacer?-
-Sin dudarlo ni un segundo.-
-¿Y por qué?-
-Porque... estoy enamorado de ti...- Me dijo muy cerca de mi boca.
-Ángel...-
-Shhhh... no importa, sé lo que sientes, además esto se cura con unas cuantas botellas de ron.-
-Ángel... me estoy...- No me dió tiempo de terminar la frase, los ojos se me cerraron automaticamente.
-¡¡¡Patricia!!!- Me agarró la cabeza y me dió unos bofetones, después me tomó el pulso y empezó a darme aire.
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