No tengas miedo
Estube un largo rato pensando en lo que me había dicho Lucas, pero no le di importancia, después decidí ir a dar un paseo no muy largo, sabia que tenia que guardar reposo pero no podía estar todo el día allí encerrada.
Iba despacio intentando no cojear mucho, me paré en un quiosco y empecé a mirar las revistas, me quedé petrificada al ver una revista del corazón con portada a Lucas y a mi, menos mal que no se me veia la cara, abrí la revista y el quiosquero me llamó la atención, así que compré la revista y fui a casa, por el camino iba distraida, era verdad lo que Lucas me habia dicho, en una ocasión casi me atropella un coche.
Llegué a casa, me senté en el sofá y empecé a leer lo que ponía, leí absurdeses como que Lucas tenía nuevo pivón y que yo me llamaba "anónima" o "la rubia". Me quedé anonadada, decian tales mentiras que maldecía el haber tenido esa cita con Lucas.
Después de haber leído todas esas mentiras, llamé a Lucas.
-¡Lucas!-
-¿Eh? ¿Patricia?-
-Sí, ¿Puedes venir a mi casa?-
-¿Eh? Sí.-
-Pues ven cuanto antes.-
-Pero ¿Para qué?-
-Tú ven.-
Le colgué sin esperar ni su respuesta, sabia que vendría , y no me equivocaba, a los 10 minutos de la llamada, ya sonaba el telefonillo, con ese espantoso "meeeeeeeeeec" que me habia levantado muchas veces un sábado temprano.
Me levanté y fui a abrir, después le abrí la puerta y me apoyé en el marco, lo vi llegar, y no sé porque pero sentí que tenia que tenerlo cerca de mi así que le dí un gran abrazo y dos besos.
-¿Y este recibimiento?-
-Pasa.-
Entramos y como siempre nos sentamos en el sofá.
-Pues cuentame Patri, ¿Por qué hace una hora me mandas a la mierda y ahora me das este recibimiento?-
-Vale, empiezo, haber fui a dar un paseo y me paré en un quiosco y vi esto.- Cogí la revista y se la dí.
-No, no, no, no, no, no, no...- Repetía una y otra vez.
-Sí, ahora te creo.-
-Joder, no tú no, ahora te van a atosigar con preguntas, con fotos.-
-Dicen que soy tu nuevo pivón.- Yo me reí, él dejó la revista en la mesa y me miró a los ojos serio.
-¿Y por qué no lo eres?- Me dijo en un susurro muy cerca de mi boca.
-¿Eh?- Le dije desconcertada.
-Que sí ¿Por qué no eres mi pivón?- Se acercó a mi, yo en ningún momento me eché hacia atras, es más yo tambien me acercaba a él, se acercó a mi, nuestros labios se rozaron y jugaron a ser ventosas, al separarnos nos miramos a los ojos y sonreimos.
-¿A qué te a sabido?- Me pregunto con su sonrisa perfecta.
-A poco.- Me avalancé a sus labios a los que con un simple beso me habia vuelto adicta.