Este contenido es ficción, no es real!!
No tengas miedo
Me cambié y ya en pijama me fuí a la cama allí me encontré sola, necesitaba la compañía de alguien, pensé en llamar a Berta mi mejor amiga pero era muy tarde y seguramente se enfade, abracé a la almoada imaginando que era Ángel pero otro rostro vino a mi mente, era Lucas, no quería pensar más en él pero no me lo podía quitar de la cabeza.
A la mañana siguiente me desperté bastante tarde ya que era sábado, me levanté, me lavé la cara para despertarme un poco y encedí el movil, para mi sorpresa habían 2 llamadas perdidas de Ángel, me aclare un poco la voz y lo llame.
-Ángel... esto... ¿me llamaste por la mañana?- Me ponia muy nerviosa cuando hablaba con Ángel.
- Sí, era para ver si querías salir a tomar algo.-
-¿Has desayunado?-
- No.-
-¿Qué tal si desayunamos juntos.- Le pregunté.
- Me encantaría, en el bar de debajo de casa, en media hora.-
- ¡Vale!-
Ángel era mi vecino, viviamos en frente, no nos conociamos bastante, ya que yo había llegado hace una semanas.
Corrí a cambiarme ¿en media hora preparada? eso para mí es imposible, pero ese día fue diferente, no sé como lo hice pero en media hora estube lista, bajé a la cafetería y allí vi a Ángel en una mesa bastante apartada mirando la carta.
-Hola.- Le guiñé un ojo y me senté.
-Hola preciosa.- Bajé la cabeza para que no se me notara que estaba roja.
-Gracias.-
-De nada, y bueno ¿Cómo esta mi chica preferida?-
-Bi... bien.- Ángel me estaba poniendo muy nerviosa con esos piropos.
-No tengo mucho tiempo, es que después he quedado con mi novia.- En ese momentó borré mi sonrisa, había dicho "mi novia" y no se estaba refiriendo a mi, Ángel no se enrrollaba con cualquiera, o al menos eso me parecía a mi, así que seguramente esta relación iba para largo, y los tenia que ver todos los días juntos, pensaba que tenía el camino libre, pero claro Ángel es el chico perfecto y desde que estubiera libre se lanzarían a por él.
-Ah...- Bajé la cabeza, pero Ángel hizo que le mirara.
-¿Te pasa algo Patricia?-
-No... es solo que no sabía que tenías novia, y ahora seguramente saldrás menos conmigo, o incluso no saldrás ya que estarás todo el día con ella.- Le mentí.
-Eh! Patricia, que yo no soy ese tipo de personas, que yo voy a salir contigo, ¿Por qué no vamos a poder salir?-
-No se Ángel.-
-Va! Patricia que yo te quiero mucho.- Sonreí, y me dio un gran abrazó, yo me quedé embobada con una sonrisa en la boca, la pena es que ese "te quiero mucho" es de dos amigos que se quieren mucho, no de novios...
-Bueno pues a lo mejor tienes razón...- Le dije intentando sonreir.
-¿A lo mejor? Yo siempre tengo razón. Rubia, ¿Que te pasa? Te veo rara.-
-¿A mi? a mi nada... ah... pero a una amiga sí.- Iba a hacer la típica historia de "la amiga" para decirle en la situción que estoy.
-¿Bueno y que le pasa a tu amiga?-
-Bueno...- Estaba un poco nerviosa ya que le iba a contar lo que sentía a Ángel.-Pues esta amiga de la que te hablo, está mal porque el chico que le gusta tiene novia y esas cosas, entonces no sabe que hace, ¿Intenta ligar con el chico? o ¿Intenta olvidarse de él?-
-Pues no sé Patricia, pero mi opinión es que lo intente olvidar, porque el chico tiene pareja y eso...- Ángel se puso bastante serio, tanto que me estaba poniendo nerviosa.
-Bueno pues ya veré como ayudarla, muchas gracias por todos tus consejos.-
-Faltaría más hermosa- Sonreí al oir aquello me acababa de llamar hermosa.
-Gra...gracias.- Le dije roja como un tomate.
-Y bueno ¿Qué tal va la mudanza?-
-Bien, se han perdido algunas cosillas pero va muy bien, ahora solo me faltan algunas cosas que tampoco me interesan mucho.-
-Patricia, si quieres te puedo ayudar a colocar las cosas ¿Qué me dices?-
-Eh... pues si quieres.-
-Pues perfecto, ¿Cuando te voy a ayudar?-
-Después de que vengas con tu novia ¿Te parece bien?- No sé ni como dije lo de "tu novia"...
-Vale, sobre las cinco estaré en tu casa y así nos conocemos un poco más que aún no te conozco muy bien.-
-Sí...-
Ángel miró la hora.
-Mierda! Llego tarde! Venga, hasta las cinco.- Me dio dos besos y se fue a por el coche.
Y allí me quedé yo con una cara de tonta enamorada mirando como salia de aquel bar.
A los cinco minutos me fui, ya que no hacia nada allí.
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