domingo, 18 de diciembre de 2011

6- Un picnic de película

Este contenido es ficción, no es real!!


No tengas miedo



Ya en casa busqué la ropa que me iba a poner me duché, me vestí y después me maquillé un poco más de lo normal, quedaban 15 minutos para que Ángel me recogiera, me senté en el sofá y encendí la televisión, viendo el telediario, y nunca mejor dicho porque lo que es escucharlo... estaba concentrada en que me tendría Ángel preparado y en que ojalá no fuera algo elegante, ya que yo iba con unos vaqueros cortos, unos Converse rosas y mi camiseta favorita.


Ángel tocó el timbre justo a las 8 en punto. Le fui a abrir.
-Hola, ¿Nos vamos?- Me dijo con su típica sonrisa, yo no estaba muy animada pero le sonreí y asentí.
Bajamos y subimos a su coche.
-¿Y como esta la vecina más guapa del mundo?-
-Bien...-
-¡Uy! eso no ha sonado muy bien, ¿Qué te pasa, guapa?- Ángel dejó de mirar a la carretera unos segundos para mirarme después siguió atento a la carretera.
-¿A mi? no me pasa nada ¿Qué me va a pasar?- Le dije nerviosa.
-¡Va! Patricia dime que te pasa.-
-Que no me pasa nada.- 
Ángel no queria seguir preguntandome así que decidió callarse.


El silencio inundó el coche. Hasta que Ángel sacó un tema de conversación.
-Y  bueno Patri ¿Qué te pareció Berta?-
-¿Berta?- Le dije confusa. -Ah... Berta, sí, una chica majísima.- Mierda casi la cago ¿Cómo es posible que no me acordara de que "supuestamente quedé con ella" anoche?
-Sí... es una tia muy maja y graciosa.-
-Ángel ¿Falta mucho?-
-Tranquila, ya falta menos.-
Apoyé la cabeza en el cristal, cerré los ojos y el viaje se me paso más rápido.


Estaba media dormida y ni me enteré que Ángel ya había parado, me desperté notado las manos de Ángel poniendome una venda.
-¡Ángel!-
-Shhhh, no entiendes que entonces no es una sorpresa.-
Ángel se bajó del coche y abrió la puerta del copiloto y me ayudó a salir del coche. Salimos del coche, el aire era fresco, incluso notaba un poco de frío, olía a... árboles, a... naturaleza, oía como crujian las hojas secas, Ángel iba detras y agarrandome por la cintura llevandome a Dios sabe donde... Ángel me paró.
-¿Estas preparada?-
-Anda, Ángel conmigo no te hagas el interesante, que sé que estamos en un bosque.-
Ángel no me contestó, solo se limitó a quitarme la venda, pestañeé unas cuantas veces, me quedé sorprendida, no era un simple bosque, todo era sombra menos en el centro donde único daban los últimos rayos del sol del día, allí habia un picnic como el de las películas.
-¡Oh! Por favor, sientese princesa.- Ángel exentendió su mano y me senté.
-Muchas gracias caballero.- Nos reimos y Ángel se sentó enfrente de mi.
-Patricia... esto no sé como decirlo... haber... empiezo.- Hizo una pausa y cuando iba a empezar a hablar le sonó el movil.
-Un momento.- Ángel lo cogió.
-¿Sí?-
-¿Tú? ¿Qué coño quieres?-
-¿Cómo? ¿Ahora? Lo siento pero no.- Ángel cada vez elevaba más el tono de voz.
-¡Joder que no puedo!-
Ángel suspiró.
-Ya voy, y que sepas que esta no...- La persona con la que estaba hablando no le dejó terminar.
-Patricia, lo... lo siento pero me temo que nos tenemos que ir.- Me dijo cabizbajo.
-Pero ¿Por qué?-
-Patricia no lo hago por gusto creeme, es una historia muy larga.-
-¡Y yo tengo mucho tiempo!-
-Pero yo ahora mismo no, por favor Patricia.-
-Vamos...- Me levanté y fuimos hasta el coche, Ángel arrancó.


No nos dirijimos la palabra en todo el camino.
Al llegar a casa queria salir ya de ese coche.
-Bueno Ángel hasta pronto.- Tras decir eso me iba a ir, pero Ángel me paró.
-Patricia, por favor entiendeme esto no es porque yo quiera.-
-Ángel, ya dejemos el tema, adios y hasta otro día.-
-Adios Patricia...- Y cerré la puerta pero Ángel siguió terminó diciendo.- Adios...-


Subí a casa enfadada dejé que la puerta se cerrara sola pero vino una corriente de aire y dió un portazo.
-¡Joder! que susto.-


Me cambié y empecé a recoger un poco, a pesar de lo que acababa de pasar estaba mejor que por la mañana.
Después de un rato recogiendo, ahora sí que parecía una casa, por fin todo recogido. Estaba muerta, así que me tomé un vaso de leche y me fuí a dormir. 


Nada más acostarme entré en un profundo sueño del que no me desvelé hasta las siete de la mañana. 

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