Este contenido es ficción, no es real!!!
P: perfecto!! quedate aquí que voy a preparar la mesa.
Yo me levanté.
A: esto... Patricia esto no es un ¨estas perdonada¨.
En ese momento borré mi sonrisa.
P: ya... Ángel te puedo preguntar una cosa?
A: sí, dime.
P: Ángel... a caso ¿no eras feliz al despertar a mi lado?
A: Patricia...
P: Ángel respondeme por favor.
A: sabes muy bien que era el hombre más feliz...
Yo le interrumpí.
P: y ¿por qué no me das otra oportunidad?
A: Patricia lo siento pero no.
P: Ángel, te quiero, por favor confía en mi.
A: no puedo Patricia.
P: voy... a preparar la mesa.
Me fuí a preparar la mesa y cuando tenía todo puesto llamé a Ángel, estaba triste, triste porque no me da ni una sola oportunidad, nos sentamos y empezamos a comer, nadie hablaba y el silencio se apoderaba de toda la habitación.
P: te gusta la comida?
A: sí... Patricia ahora que recuerdas te tendrás que reincorporar al programa ¿no?
P: sí, claro, tengo muchas ganas.
A: pues me alegro.
P: Ángel... que hacemos si bueno pues se nos nota que hay una cierta tensión?
A: por mi no hay ninguna tensión.
P: pero por mi sí.
A: Patricia no.
Me acerqué a Ángel con tan mala suerte de que le tiré el vaso de refresco.
P: mierda!!! lo siento Ángel
A: tranquila, voy un momento al baño.
P: sí, sí.
A: Patricia!!!
Me gritó desde el baño.
P: que pasa Ángel?
A: tienes algún paño? ah! no aqui hay uno.
Yo me extrañe porque yo nunca tenia paños en el baño, normalmente los tenía en un cajón en mi cuarto. Ángel volvió.
A: vaya! si que limpia el paño ese, yo quiero uno igual.
Soltamos una carcajada.
P: Ángel de que color era el paño?
A: pues rosa ¿por?
Rosa? no tengo ningún paño rosa...
P: no!!! mi camiseta nueva!!!
Corrí al baño, Ángel me miró y fué detrás mia, al llegar vi mi camiseta arrugada y en un ricón, corrí a recogerla de el suelo, al recogerla suspiré aliviada, estaba en buen estado.
A: lo siento Patricia.
P: no importa.
A: si quieres te compro otra.
P: no, no, limpiaste tu camiseta?
A: sí, pero la mancha no salió mucho.
P: quitatelá y la lavo.
A: no tranquila Patricia.
P: Ángel hazme caso.
Ángel se quitó la camiseta, yo me quedé mirando su torso.
P: vaya! parece que sin mi tienes más tiempo libre y vas al gimnasio.
Ángel sonrío.
A: sí, sabes me ocupabas mucho tiempo.
Yo me acerqué a Ángel.
P: aja! así que es por eso por lo que no me quieres dar otra oportunidad, para ponerte cachas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario