Este contenido es ficción, no es real!!
No tengas miedo
-Habrá que utilizarlo.- Me dijo con un tono bastante sexy, se acerco a mí y me besó en la comisura de los labios.
-Tiempo al tiempo.-
-Sí, sí, yo no te doy prisa.- Me volvió a besar.
-Anda, tira, que si te has dado cuenta se acaba de abrir la puerta.-
Estabamos a punto de salir, cuando me frené en seco.
-Lucas... y si estan... los paparazzi.-
-Mira llevo esquivandolos más de 2 años. Sales tú y luego a los 10 minutos salgo yo.-
-¿Donde te espero?-
-Eh... tú vas por la derecha y yo por la izquierda, y nos encontramos por la calle de atras.-
-Vale.- Le besé por última vez. -Te echaré de menos.-
-Y yo.- Me respondió antes de yo salir.
Estube esperando apoyando a una pared unos minutos, y sí habían dos paparazzi salí con gafas así que no creo que me reconocieran, ademas no me conocen tanto como a Lucas.
Miraba a todos los lados, diez minutos. Trece. Veinte. Y por fin aparecío con el coche, me miró y me guiñó el ojo, yo reaccioné y deje la maleta en la parte de atrás y me subí en el coche.
-He tardado un poco porque había dos paparazzi y empezaron a preguntar después aparecieron tres reporteros y empezaron a seguirme y los tuve que esquivar.-
-Tranquilo, cariño.- Le di un beso en la mejilla.
-Ahora vamos a mi casa, para coger un par de cosas.-
-¿Habrá reporteros o paparazzi?-
-No creo, de todas maneras damos una vuelta con el coche y vemos.-
-¿Y este es tu día día?- Le pregunté riendome.
-No, no es así, la verdad no me importa que me saquen fotos o me hagan preguntas, hasta veces me rio, es que hacen unas preguntas, una ves que estaba con mi perro, me preguntaron que como estaba mi... perro.- Yo solté un carcajada. -Y me aguanté la risa hasta llegar a casa, mi madre ya no saben ni que preguntar.-
-Cuando se salen del guión la cagan con esas preguntas.-
-Sí. Por cierto ya estamos.- Yo miré a todos lados. -Y no hay paparazzi.- Añadió él.
-Menos mal.-
Lucas aparcó y nos bajamos del coche, él me agarro de la mano y yo le sonreí. Fuimos hasta su casa, un duplex, tenía un jardín precioso y muy bien cuidado y tras la verja su perro ladrando eufórico por volver a su dueño. El pastor alemán se avalanzó sobre Lucas que ya había abierto la vaya.
-¿Qué pasa, chiquitín?- Le dijo mientras jugaba con el.
-¿Cómo se llama?- Le pregunté sonriendo por ver a Lucas jugar con el perro.
-Se llama flufy.-
Yo solté una carcajada. -¿Flufy? Pero eso es nombre para un perro pequeño.-
-Pues a mi me gusta, y a este tambien.-
Dejó de jugar con el perro y abrió la puerta de su casa.
-Me encanta el color de tu casa ¿Lo elegiste tú?-
-Sí, me encanta el azul, y parece que al final quedó bien, pasa.-
Entré en la casa, el salón era enorme, los muebles de color blanco contrastaban muy bien con el color azul celeste de las paredes, era una casa de revista, perfecta, muy poco común, y estaba cuidado hasta el más mínimo detalle.
-Mi madre... ¡Que casa!- Le dije totalmente sorprendida.
-¿Enserio te gusta?- Preguntó agarrandome por la cintura muy cerca de mi cara.
-¡Quita! Que no veo la casa.- Le dije empujandolo hacia la derecha.
-Vale, vale, ahora no te invito a la piscina.- Dijo haciendose el enfadado.
-¿Piscina? Ven aquí cariño.- Me avalance sobre él. -¿Cómo que no me invitas?- Le besé.
-No, has herido mis sentimientos.- Él se separó de mí. -Y dejando de lado este momento, tenemos prisa, por lo tanto, mira o has lo que quieras, mientras yo hago la maleta.-
-Pero... ¿Me invitas a la piscina?- Dije poniendo morritos.
-Que siii, cariño.- Me besó y fue a la parte alta.
-¡¿Y no me piensas enseñar la casa?!- Le grité desde el salón.
-Ehh... sí, después.- Me gritó él.
Estube observando las fotos, que tenía encima de una pequeña mesa de cristal, él con sus padres, cuando terminó la carrera de periodismo, con toda la familia. Lucas vino despasio y sigilosamente por mi espalda, y mientras yo estaba inudada en mis pensamientos y centrada en las fotos, vino él por detrás y me dió media vuelta quedando a unos milímetros, a unos absurdos milímetros, que no duraron mucho, ya que nos fundimos en un apasionado beso del que no nos separamos muy facilmente, los dos queríamos seguir, pero los minutos pasaban... esa medida de tiempo que a mí me personalmente no me gusta nada, los buenos momentos los destruye en un "mierda, llego tarde" que casi siempre acaban así.
-Va, Patri vamos, que te enseño la casa y nos vamos.- Me dijo separandose de mí.
-¡Venga! Pues empieza.- Dije sonriendo.
Lucas me cogió la mano, y me llevó hasta la cocina, una cocina enorme, donde cocinar eternamente, sí, no sé cocinar, lo sé, pero me encanta estar en la cocina aunque mi comida no sea muy buena, yo la hago con mucho amor, que eso siempre queda bien cuando le doy mi asquerosa comida a Berta.
-Y como ves esta es la cocina.-
-Ay! Lo que me voy a divertir yo cocinando.-
-No, no, no, no, tú no vas a cocinar nada, que después yo soy el que se lo tiene que comer.- Él se rió.
-Oh! Pero si mi comida es muy buena, la mejor de España, te sorprendería.-
-Que sí, cariño, que yo te compro la comida ya hecha y así sí que será la mejor de España.- Me besó en la mejilla. -Venga seguimos.-
Él iba detrás de mí agarrandome de la cintura, dirigiendome hacia donde ir, entramos en el baño, me lo imaginaba todo tirado, pero no era así, estaba todo recogido. Un enorme espejo al fondo de baño y debajo un jacuzzi. Yo le miré sorprendida y él me sorió.
-Habrá que probarlo ¿No?- Le pregunté.
-Contigo pruebo hasta una máquina de tortura.- Nos reimos.
Me dió media vuelta y seguimos viendo la casa, esta vez subimos a la parte alta, unas 4 habitaciones, sin nadie, esa casa me hubiera deprimido hasta a mí, una casa enorme, llena de lujo, sí, pero... sin nadie, sin nadie que te diga buenas noches, buenos días. Entramos en su habitación, preciosa, perfecta. Me quedé sin palabras, y eso es muy raro en mí.
-¿Te gusta? Todo lo he elegido yo.-
-Es preciosa...-
-Va, tonterías, nadie podrá superar tu belleza.- Yo le miré y le sonreí.
-Bueno ya no podemos ir.-
-No sin antes probar la cama.- Me cogió en peso y me tiró en la cama, yo me empecé a reir.
-Eres muy tonto.- Le dije entre risas.
-Y tú eres muy guapa.-
-¿A qué viene eso?-
Se puso encima de mí y me empezó a besar. -No sé, tú dices algo malo de mí y yo algo bueno de ti, ¿No funciona así?-
-Ves, lo que yo decía eres muy tonto.- Empezó a besarme por el cuello.
-Para... po favor.- Le pedí.
Él se separó de mi. -Venga vamos...- Dijo levantadose.
-Sí...- Dije yo tambien levantandome.
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Yo aún no me lo creí y me entró la risa. Ángel se había puesto con un simple abrazo ¿Y con el beso? Mejor no pensarlo...
Cogí el bolso y cogí mi móvil, después fui a por el cargador ya que no se encendia. Desde que lo conecte llamé a Lucas, le echaba de menos y seguro que el a mi tambien.
-¿Si?- Sonó al otro lado del teléfono.
-¡Lucas!-
-¿Patricia?- Dijo ilucionado. -Pero... ¿dónde estabas?-
-¿Puedes venir a casa?-
-Sí, sí, claro que voy, cariño.-
-Pues hasta ahora.-
-Te quiero.-
-Adios, amor.- Colgué antes de que dijera algo más, me agobiaba decirle te quiero, sí le quiería, pero... no podía decirselo.
Recogí los vasos y platos y los lavé, justo cuando me iba a sentar en el sofá, tocó Lucas, le abrí corriendo, tenía muchas ganas de verle.
Abrí la puerta y esperé a que se abriera el ascensor, a lo mejor eran cosas mias pero sentí que Ángel se apoyaba en la puerta mirando por la mirilla. Tras unos segundos se abrió la puerta del ascensor, corrí cojeando hacia él, él me cogió en peso y besó apasionadamente, después me bajó y le cogí la mano para llevarle hasta casa. Fuimos al salón, ya allí nos sentamos en el sofá.
-Lucas, lo siento por no llamarte antes, pero... a ver por donde empiezo...-
-¿Qué tal por el principio?- Me interrupió, yo le regalé una sonrisa.
-Bueno, salía a dar un paseo...-
-¡Pero Patricia Conde Galindo! ¿Qué te dijo el médico?-
-Lo sé, pero tampoco llegué tan lejos.- Me reí, el me miró extrañado y decidí empezar con la historia de una vez por todas. -Bueno salí de casa y cogí el ascensor.- Hice una pausa (lo sé, sé que no es así la historia, pero maquillar un poco la historia no pasa nada ¿no?). -Pues entré y Ángel estaba allí... él pulsó el bontón y se equivoco y lo paró, después el ascensor no se abría, yo cada vez estaba más claustrofobica y me desmayé, a los segundos se abrió la puerta y Berta la vecina estaba al otro lado... y bueno total que me llevaron al hospital, y aquí estoy.- Le sonreí, el todavía tenía cara de no entender nada, quizás se lo había dicho muy rápido todo.
-Pero... ¿Tú estas bien?- Me preguntó preocupado.
-Sí, estube un día en el hospital, pero ya estoy bien.- Al terminar la frase noté las labios de Lucas acariciando suavemente los mios, me dejé llevar, era un beso lento no había prisa, disfrutabamos del momento, nuestras lenguas se rozaban tímidas.
Lucas se separó de mí. -Pues me alegro que estes bien, porque ¿sabes dónde vas a ir esta noche?-
Yo le sonreí. -Lucas... tengo plan.- Quería decirle que no, aunque era mentira, no me sentía capaz de decirle que no de verdad.
-¿Cómo que no? Patri, por faaaa, además con ese pie no creo que vayas a salir de fiesta.- Se rió.
-Venga vale, ¿A donde vamos?-
-Sorpresaaaa!! Venga tú quedate aquí que te voy a preparar la maleta.- Me besó.
-Eh... Lucas soy mayorcita para hacerme la maleta yo.- Le dije a milímetros de su boca.
-Lo sé, pero si no no sería una sorpresa.- Lucas se encerró en mi habitación, y yo allí en el sofá viendo la tele y oyendo como Lucas abría puertas del armario y cajones.
-Patri! Estas braguitas me estan poniendo malo.- Me gritó desde mi habitación.
-¡¡Deja mis bragas!! De generado.- Le respondí riendome.
Al rato salió con una maleta de grandes proporciones.
-Sé que a las chicas le gusta mucho llevar cosas de "por si acaso".- Yo me reí y le di un pico.
-Pero es que más bueno no puedes ser.-
-Bueno ahora... vienes a mi casa y cojo yo mi ropa y no vamos ¿Si?-
-Sí, sí... Lucas antes de irme me acompañarías a un sitio?-
-Contigo iría hasta el fin del mundo, amor.-
-¿Me lo prometes?-
-Te lo prometo.- Hubo un pequeño silencio en donde nuestras miradas lo decian todo.
-Bueno pues coge la maleta y ven conmigo.-
Cogí el móvil, el cargador, las llaves y la cartera y las metí en mi bolso, luego Lucas salió y yo cerré la casa. Entramos en el ascensor y le di al botón del segundo Lucas me miró extrañado y yo le asentí con la cabeza, salimos y fuí directa al segundo A y toqué, al minuto me abrió un chico moreno, no muy alto, que tenía sobre 33 años.
-Eh... ¿Está Berta?- Le pregunté extrañada.
-Sí, pasa...- Miró detrás de mi y vió a Lucas, se sorprendió y fué a darle un abrazo. -Tío eres mi ídolo, ¡eres un crack!-
-Gracias... parece que ve nuestro programa.- Él se rió.
-Pasa, que estás en tu casa.-
Entramos todos y el chico nos indicó que fueramos al salón a esperar a Berta.
-Ella... está en el baño.- Dijo el chico para romper el hielo.
Yo solté una carcajada.
-No, no esta en el baño está cambiandose.-
-¡¡¡Yaaaa voyyyyy!!!- Se escuchó al fondo de pasillo.
A los pocos segundos salió, yo fuí corriendo hacia ella para darle un abrazo, cuando nos ibamos a separar le tapé los ojos con mi manos.
-Ohhh... ¿Quien eres?- Bromeó.
-No es para eso tonta, ¿adivina con quien he venido?-
-Vale... mmmm ¿con Ángel? no, no, no, con "tú novio" sí, sí, ese que está buenísimo y que me pone toda...- Ironizó
-¡Berta! Cariño.- Le interrumpí yo.
-¿Queeeee?-
-Que va a ser mejor que se lo digas a la cara ¿No crees?- Le quité las manos de sus ojos, pestañeó unas cuantas veces, y allí Lucas delante de ella con los brazos abiertos preparado para abrazar a Berta.
-Jodeeeer.- Dijo Berta tapandose la cara con las manos.
-Ven aquí mujer.- Lucas avanzó unos pasos y la abrazó. -¿Cómo te pongo?- Bromeó para sacar un poco a Berta de ese estado de shock/vergüenza.
-Patricia eres una...- Dijo separandose de Lucas.
-¿No lo querías conocer? Pues ahí lo tienes.- Dije con cara de niña buena, como si eso fuera a funcionar.
-Berta ¿No?- Preguntó Lucas sonriendo.
-Sí, tú Lucas ¿No?- Bromeó.
-Yo no es por quitar este momento tan bonito, pero nos tenemos que ir, Berta.-
-¿Hasta cuando?- Dijo sorprendida.
-No lo sé, no sé ni a donde vamos.-
-Andaaaa, que no sabes tú nada, cuidado con esa pierna.- Berta me dio dos besos y un abrazó, mientras nos abrazabamos noté que metió algo en mi bolsillo trasero.
-Tienes un regalo de la tita Berti en el bosillo de atras, ya lo entenderás.- Me dijo mientras me abrazaba.
-Pues ya nos vamos.- Le dije, Lucas fué hasta la puerta, yo le guiñé un ojo a Berta y me fui con Lucas.
Ya en el ascensor, Lucas me miraba y se reía.
-¿Qué pasa?-
-La que le has hecho pasar a tu pobre amiga, estaba totalmente roja.- Me acordé del regalo de la "tita Berti", lo saqué y me empecé a reir, era un condon.
-¿Tú te crees? Mira lo que piensa esta mujer...- Le enseñé el condon y el se rió.
-Vale se lo merecía, ¡Coño, si es con sabor a fresa!-
-En lo que te fijas, hijo.- Me reí.
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-Vale, no tenía pensado hacer nada esta mañana.-
Patricia abrió la puerta.
-Pasa y vete al salón.-
Yo entré y fui al salón, Patricia preparó el desayuno y después trajo todo al salón.
-¡Vaya! Que pinta.- Le sonreí unos segundos.
Patricia se sentó a mi lado -Me lo he currado ¿Eh?- Me sonrió y empezó a comer.
Yo tambien empecé a comer. -Joder Patricia, me da que vas a tener que venir todas las mañanas a mi casa a preparar el desayuno, que bueno esta esto por Dios.- Le dije sorprendido.
-¡Anda! No exagenres, que es un simple desayuno.-
-Pues me da que me vengo a tu casa todas las mañanas.-
-Come y disfruta que puede ser la última vez que desayunes conmigo.- Eso me dolió un poco, ¿me estaba dejando claro que no quería nada conmigo?
-O no quien sabe.- Le dije con un punto de misterio.
-Y cambiando de tema ¿Tú no trabajas?-
-Sí, claro que trabajo, lo que en una discoteca...-
Patricia me interrumpió. -Seguro que eres DJ, con el ritmo que se te ve.- Empezó a reirse sin poder parar.
-Pues tengo más ritmo del que te piensas, trabajo de camarero.-
-Sí, se te ve de estos chicos que se ponen en medio de la pista bailando.-
-Me defiendo bastante bien, aunque prefiero canciones romanticas, que son más lentas, y lo disfruto mucho más.-
-¡Vaya! Pues nunca lo diría, un día tenemos que bailar juntos, ¿Qué te parece?.-
-Ahora.- Le contesté muy bajo.
-¿Ahora?-
-Sí, ahora ¿No tienes música, así más relajada... romántica?-
-Voy a ver.- Patricia se levantó y empezó a buscar en la estantería la cual tenía millones de CDs de grupos muy conocidos: El Canto Del Loco, Maldita Nerea, Despistaos, La Oreja De Van Gogh, Pereza...
-Eh... ¿Te gusta...? Bueno esta si que te tiene que gustar.- Me dijo convencida.
-Ponla a ver que tal.-
NARRA PATRICIA
Puse el disco, busqué la canción y le di al play, Ángel se levantó al escucharla, vino hacia mí y se acercó, venía dispuesto a bailar, yo estaba roja, mi corazón iba a mil. Ángel me puso una mano por mi cintura y la otra agarrando mi mano. Me miró a los ojos y empezó a cantar la canción no muy alta, era un momento muy bonito y romántico, la cosa es que ni eramos pareja, ni el baile iba a acabar en beso como suele pasar en las películas.
-Me emborraché a base de añejo me acostumbré a tenerte lejos y lloré... delante de un espejo.- Cantó Ángel.
Al unísono cantamos los dos. -Y mirame, aún sigo siendo el mismo que era antes de ayer, solo que un poco más viejooooooo.-
Entrelazamos nuestras manos, nos dejamos llevar por la música, estabamos totalmente relajados, me acerqué al hombro de Ángel y me apoyé en el, la música fue más rápida, aunque nos dió igual nosotros seguimos con ese ritmo lento que había al principio de la canción. Pasó un minuto, un minuto a su lado, mi cara me delataba estaba terriblemente feliz. Miré a Ángel apoyada en su hombro, él me miró y sonrió, no hablamos, nos daba igual, era mucho más romántico, pero... yo estaba bailando con Ángel para ver como bailaba no para estar más cerca de él ¿Qué estaba haciendo?
Cuando me iba a separar de Ángel, este me miró, sus ojos se clavaron en los mios, ahí me olvidé de todos, absolutamente de todos, solo yo y Ángel una mezcla no muy buena si yo tengo novio. Me avalancé a sus labios, nuestros labios se rozaron, me separé y volví a mirarle.
-Eh... esto... quizás es un poco tarde... tendrás cosas que hacer ¿No?- Balbuceé.
-Pero... ¿Y esto?- Me dijo cabizbajo, pensado en que yo le iba a dar otra contestación del tipo "Ángel te amo fuguemonos juntos" pero no fue así.
-Lo siento...- Fue lo último que dije antes de salir corriendo hacia el baño.
Ángel fue tras mí, tocó en la puerta. -Patricia, abre por favor.- Volvió a tocar la puerta, sin respuesta.
Mientras yo sentada en la tapa de wc con la cabeza entre las piernas.
-Patricia, abre, hasta que no abrás no me iré, no tienes comida, no aguantarás mucho.-
-Y tú no tienes baño.- Le dije un hilito de voz.
-¿Así que quieres jugar? Pues vamos a jugar.-
Ángel fue a buscar una silla, y allí sentado estubo una hora hasta que rompió el tremendo silencio que había.
-¿No parecemos estupidos?-
-Un poco... pero no sé porque lo hice.-
-Patricia... no importa, estabas asustada, no sabias que hacer.-
-Ángel.-
-¿Qué?-
-Gracias.- Finalmente abrí la puerta, Ángel se levantó me sonrió.
-Ven a darme un abrazo, coño.- Ángel me abrazó, estubimos así unos segundos, hasta que noté lo que sería... el... miembro de Ángel... vamos que se puso palote.
Cuando se dio cuenta se separó rapidamente de mí.
-Pues sí... tengo que ir a casa para... adios.- Y salió volando de allí.
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NARRA ÁNGEL
Estaba en aquella cama de la cual ya me había levantado varias veces, ¿La diferencia? Que hace unos dias estaba porque quería, y hoy no, a mi lado la misma loca que ayer la mandaba a tomar por culo.
Lo recordaba todo perfectamente, seguro que ella no, no tardé en coger la llave de las esposas que estaba en su mesilla de noche, levantarme coger mi ropa y salir corriendo de aquella casa que me traian buenos y malos recuerdos, salí poniendome los pantalones, cogí el ascensor, allí había una señora de unos 70 años que me miraba demasiado. En el ascensor me cambié con la atenta mirada de la señora, salí corriendo hacia mi coche.
Llegué a mi coche y arraqué lo más rápido que pude y fui hacia al hospital, por el camino solo pensaba en Patricia, en lo enfadada que estaría, y todo por la loca de mi ex, esta tía no esta bien de la cabeza.
Conducía, mientras maldecía haber conocído a Estefania, estaba completamente loca, si no la hubiera conocído, hubiera tenído más tiempo para estar con Patricia, y a lo mejor hasta estaría con ella...
Llegué al hospital, corrí hacia la habitación, intenté respirar normal, miré por la ventana y allí estaba dormidita, como una niña pequeña, era tan guapa, era como un ángel caido del cielo, era completamente preciosa. Pero lo mejor era que era preciosa por fuera al igual que por dentro. Su mirada me mataba, su sonrisa me resucitaba. Cuando ella me miraba una ola de sensaciones me inundaban.
Entré con mucho cuidado para no despertarla, me senté y empecé a pensar, en lo que había pasado, ¿Por qué coño había salido a comprar ese café? Lo recordaba perfectamente:
Salía a comprar el café al pasillo estube unos segundos esperando que saliera, cuando lo iba a coger note a alguien detras de mí, oí a Estefania , la que hacía unos minutos me enseñaba una navaja amenazandome, la diferencia es que antes la navaja estaba lejos y ahora estaba en mi espalda.
-Si no quieres que pase nada grave vendras conmigo.-
-Estefania suelta la navaja.-
-No Ángel, debes ser mío, te necesito cerca y como no vengas mataré a tu vecina.- Esas últimas palabras me hicieron reflexionar, si no iba con ella sería capaz de matarla sin ninguna piedad.
Ella me siguió apuntando con la navaja, tras unos segundos me dió media vuelta con la navaja aún en mi espalda y fue caminando hasta el ascensor, yo sonreí para hacer ver que no pasaba nada. Llegamos a mi coche, ella me indicó que fuera en el asiento del piloto, ella se sentó en el del co piloto y esta vez en vez de sacar una navaja sacó una pistola.
-¿!De donde coño has sacado eso?-
-¡Arranca y no preguntes! a mi casa.-
Arraqué y me dirigí hacia su casa, ya allí se guardó la pistola y volvió a sacar la navaja, me llevó hasta su casa, allí me senté en el sofá ella se fué a la cocina, sentí el impulso de irme, sabía como iba a acabar esa noche, pero no lo hice, pensé en Patricia, en que Estefania podría acosarla, hacerle daño.
Ella llegó con una botella de ron y dos vasos, los llenó y me dijo que bebiera, yo iba muy despasio, ella se lo bebía de 3 tragos, iba ya por el quinto vaso y me empezó a preocupar.
-Deberías parar.-
-Tienes razón, voy a parar, pero... para algo te he traido aquí, así que ahora toca lo mejor.- Me guiñó un ojo. -Así que vamos, machote.-
-No Estefania, estas borracha va hacer mejor que te vayas a dormir.- Me levanté y fuí hacia la puerta.
-Como des un paso más te vuelo los sesos.- Empezó a reirse sin poder parar, yo me giré y la vi con la pistola en la mano. -Siempre había querido decir eso. Venga a mi habitación.-
Entre en su habitación ella fué después ya que iba muy bebida y iba agarrandose a todo. Entró en la habitación con una pistola y unas esposas, que parecian de verdad.
-Hoy nos lo vamos a pasar bien. ¡Vamos quitate la ropa!- Empecé a quitarme la camisa, después los zapatos, los pantalones hasta quedarme en boxers.
Ella se acercó a mi y me dió un pequeño beso en los labios, después me puso las esposas en una mano y el otro extremo lo agarro a el cabecero, me dijo que me tumbará en la cama yo lo hice, era como un monigote para ella. Ella se tumbó encima y me empezó a besar por el cuello, después fué bajando hacia el torzo.
-Para.- Le dije sin pensarlo.
-¿Qué? No te pongo ¿No?- Se levantó y se fue al baño estubo unos 15 minutos allí dentro.
Salió con un corset y maquillada, me resultó bastante gracioso ya que la raya del ojos se la había torcido muchísimo. Se volvió a poner encima mía.
-¿Y ahora?-
-Emmm... sí ahora mucho mejor, pero me gustaría ponerme encima, me siento más cómodo.-
Nos dimos la vuelta como pudimos ya que tenía las esposas. Ya encima de ella, empecé a besarla muy suavemente por el cuello, estube así unos minutos cuando miré estaba dormida, iba a coger la llave pero a lo mejor se despertaba así que esperé un rato y en ese rato me dormí.
Dejé mis pensamientos, miré el reloj las ocho y media y ella sin despertarse como se nota que me encanta dormir, imaginarme que podría despertarse conmigo todas las mañanas, que podría levantarme temprano y prepararle el desayuno para luego llevarselo a la cama y de recompensa su preciosa sonrisa. "¡Ángel! Vuelve" me decía a mi mismo. La seguí obserbando, no había palabras para definirla.
Su ojos empezaron a abrirse, su sonrisa apareció al verme.
-¿Qué tal has dormido?- Le sonreí.
-Bien, ¿Cuanto llevas aquí?- Me dijo frotandose los ojos.
-Hace media hora...-
Patricia me miró y se puso seria. -¿Por qué te fuistes ayer?-
Ahí pensé "la has cagado Ángel". -Eh... pues estaba comprando el café ¿No? Y... me dio un mareo, entonces me fui a casa, pero te envié un mesaje ¿No lo has visto?-
-No, el móvil esta en el bolso pero no tiene batería.-
-Es verdad ¿Nos vamos?- Le dije levantandome.
-Sí voy a cambiarme.-
-Perfecto.-
Patricia entró en el baño, allí estubo 10 minutos, salió cogió su bolso y salimos, mientras ella iba saliendo y arreglando los papeles yo sacaba el coche del parking.
Esperé a Patricia delante de la puerta del hospital con el coche, no tardo en venir, se subió al coche.
Encendí la radio y arraqué. Estubimos unos minutos sin decir nada, cuando derrepente empezó a sonar mi canción favorita, subí el volumen y empecé a cantarla, noté que Patricia me miraba, así que paré de cantarla porque tenía un poco de vergüenza, la miré vergüenza, ella me sonrió y empezó a cantar la canción.
-Y mirame, aún sigo siendo el mismo que era antes de ayer, cuando aún te quieria.- Yo sonreí y dejé de mirar a la carretera para mirarla a ella.
-Me encanta esta canción.- Me dijo, yo volví a mirar la carretera.
-Y a mí, es mi canción favorita.-
-Pues a mi que me parecía que te gustaba otro tipo de música... algo más heavy.-
-¡¿Yo!? Donde me ves tu el punto de heavy.-
-Es que no te veo escuchando canciones y ese rollo.-
-Pues aquí donde me ves soy todo un romántico.-
-No sé, no sé, con esa pinta de macarrilla, esos pantalones rotos, no se te ve muy romántico.- Ella solto una carcajada.
-Pero lo soy, cuando me enamoro de una chica soy muy muy pero que muy romántico.-
-Eso habrá que verlo.- Me miró y sonrió.
El resto del viaje lo pasamos disfrutando de la radio. Aparqué el coche en el garage. Salimos del coche y nos dirigimos a el ascensor.
-¿Vamos en el ascensor?- Le pregunté riendome.
-Mejor por las escaleras.- Los dos nos reimos y subimos.
Ya estabamos en nuestra planta estabamos totalmente agotados.
-Ángel, ¿Quieres venir a casa y desayunamos juntos?-