viernes, 30 de marzo de 2012

21- ¿Cómo puede ser tan perfecto?

Este contenido es ficción, no es real!!


No tengas miedo



Salí contenta, con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Qué pasa?- Me preguntó.
-Que me puedo bañar el la playa.-
Lucas me pasó un mano por mi cintura atrayendome hacia él.
-¿Entonces te puedo tirar?-
-Sí, pero tampoco seas muy bruto.-
-Tú sabes que yo nunca soy bruto.-
-Claro claro...-


Seguimos caminando hasta la farmacia más cercana, compramos la tobillera y volvimos al hotel.


En el hotel nos pusimos el bañador y bajamos a la playa.
Miré a Lucas y le sonreí, él me sonrió me cogió y salió corriendo hacia el agua.


Él se empezó a reir.
-Eres un tonto, te he dicho que no seas bruto.- Le dije dandole un golpe en el pecho.
-Ven aquí, guapa.- Me cogió de la mano y me atrajo hacia él.


Yo le abracé y rodeé mis piernas por su cintura.
-Eres guapísima.- Me dijo entre besos.
-Y tú perfecto...- Me quedé callada unos segundos. -Y... te quiero.- Él me sonrió.
-Y yo.-


Y así estuvimos toda la tarde, bañandonos tomando el sol... 
-Patri!! Sal del agua!!- Gritó Lucas.
Yo salí extrañada. -¿Pasa algo?-
-Sientate.- Dijo dando palmaditas a la toalla.
Yo me senté. -¿Qué pasa?-
Él entrelazó sus manos con las mías. -Mira.- Dijo mirando ala puesta de sol.
Yo le miré y le sonreí. -Es preciosa.-
-No más que tú.-
Apoyé mi cabeza en su hombro.


Casi cuando el sol iba a desaparecer, miré a Lucas y le besé, fue un largo beso de esos que no quieres que terminen nunca.
-Te amo.- Me dijo al terminar el beso.
-Y yo.-


Pasaban los minutos, pero a su lado se convertian en segundos, jugabamos en la arena, rodando como niños, allí no había nadie y nos sentiamos libres. Tras unas horas allí era completamente de noche tan solo se veía la luna las estrellas y unas farolas al final de paseo. Estaba de pie con la ropa puesta y él sentado en el suelo, con una camisa y unas bermudas.
-Vamos Lucas.-
-Tú no te vas a ningún lado.- Me tiró del brazo y caí sobre él.
-Va... venga, vamos.- Él me besó por el cuello.
-No... quedate.-


Los besos empezaron a subir la intensidad, respiraciones agitadas. Nuestros cuerpos pedían más, mucho más, unirse hasta convertirse en uno solo.
-Lucas... para, para, que estamos en la playa.- Dije entre besos.
-Patri, quiero hacer una locura contigo.-
-Pero y si...- No logré terminar la frase, él ya me estaba besando.


Le quité la camisa, noté sus músculos, su perfecto torso, me quedé mirandolo unos segundos y seguí besandole. Él me quitó la camisa y empezó a besarme por el cuello, esos besos se convirtieron en pequeños mordiscos que me volvian loca. 
Él tiró de las cintas del la parte de arriba de bikini, esta cayó al instante. Yo empecé a besarle por el cuello luego más a abajo, llegué a el ombligo. Le miré él me asintió, le desabroché el botón de las bermudas y luego tiré de la cinta, yo volví a subir a su boca, mientras él se bajaba las bermudas, luego me empezó a bajar mis shorts, después la parte de abajo del bikini. Cuando nos quedamos completamente desnudos me dí cuenta de que fataba...
-¡¡Un condón!!- Le dije separandome de él.
-Ostia... espera.- Cogió sus bermudas y empezo a abrir los bolsillos. -Mierda... ¿En los tuyos?- Le negué con la cabeza. -Bueno... pues a ver quien le dice a este que se relaje.- Dijo a su... bueno a su cosa...
Solté una carcajada. -Espera... el regalo de la tita Berta esta en el bolsillo de atras de mi pantalón.
Lucas cogió el condón... y bueno... ya sabeís... gemidos, respiraciones alteradas, suplicas por seguir, besos y más besos, miradas, siempre, siempre nos mirabamos a los ojos, sonrisas. Nuestros cuerpos convirtiendose en uno.


Terminamos y nos tumbamos boca arriba mirando las estrellas, con nuestras manos entrelazadas.
-Te amo.- Le dije sin pensar.
-Y yo.- Me miró y me besó.
-Lucas.-
-¿Qué?-
-¿Siempre vas a estar a mi lado?-
-Te prometo que estaré a tu lado siempre, aunque tenga que ir hasta al fin del mundo.- Yo le miré y le sonreí.
Estubimos callados. Las olas de fondo, las estrellas, la luna, él... Todo era perfecto.
-¿Siempre me vas llevar a sitios tan mágicos?-
-No serían tan mágicos si tú no estubieras. Quiero compartir todo contigo.-
Nos callamos. Yo empecé a tener frío, me empecé a pasar la mano varias veces por mi brazo, él me vió y me abrazó. Al parecer sí, podía ser más perfecto.
-Vamos, guapa, que empieza a hacer frío.- Se levantó y me tendió la mano con su peculiar sonrisa.


Me levanté con su ayuda y nos dispusimos a ir a el hotel, ibamos agarrados de la mano , de vez en cuando me miraba y sonreía.
-Te quiero.- Me dijo.
-Yo mucho más.- Le dije retandole.
-Te aseguro que no, que yo te queiro muchísimo más.-
-Y yo te aseguro que no, que yo te quiero mucho más.-
-Y si lo dejamos en un empate, cariño.-
-Buena idea.- Él me soltó la mano y la puso alredor de mi cintura atrayendome hacia él. Caminabamos juntos disfrutando del paseo.
-No quiero que se termine este momento nunca.- Dijo.
-Hombre... un rato más aguanto pero es que los pies me estan matando.- Él soltó una carcajada.
-Que tonta eres a veces.-
Y seguimos caminando hasta el hotel.


Ya en la habitación.
-¿Sabes que te amo?- Le pregunté.
-Lo sé.- Me besó. -¿Y tú sabes que yo tambien?-
-Sí, ¿Y sabes que hoy va a ser la primera noche juntos?-
-Lo sé, pero ya después de lo de la playa... está dificil superarlo.-
-¿Seguro?-
-Ah... sí.- Dijo poco convencido.
-Yo no lo creo.- Le dije pasandole el dedo lentamente por sus labios.
-Pues a llevarte la contraria no voy.- Me besó el dedo.
Seguidamente nos unimos en un profundo beso.
-No le digas a nadie que te quiero ¿Vale?- Le dije rodeando mis manos por su nuca.
-Y tú no le digas a nadie que eres lo mejor que me ha pasado ¿Trato hecho?- Sonrió.
-Trato hecho.- Le besé por última vez para ir a por mi pijama.
-Hey! ¿Pero donde vas?- Me dijo desconcertado por irme así sin más.
-No es por ti, es por mí y por mis horas de sueño.- Le dije saliendo del salón.
-¿Pero no vas a cenar? Te tenía una sorpresa.- Dijo haciendo que estaba triste. -Tienes un traje en la maleta.-
-Eso suena muy bien.- Cogí el traje que me puso él en la maleta. -Por cierto sabes muy bien elegir ropa, y gracias.- Le dije mientras le enseñaba el traje que me había comprado. -¿Cómo lo has hecho?-
-Bueno... me da un poco de verguenza decirlo... pero el cloroformo es muy bueno en estos casos.- Me reí. -Te lo había comprado y lo tenía en casa... y te lo iba a llevar pero claro me llamas después de dos días y salí tan rápido que ni me di cuenta.-
-Pues me voy a cambiar.-
-Yo igual.-


Me duché, me maquillé, me peiné y finalmente me puse el vestido. Era presioso, era un poco más arriba de la rodilla, de color negro, la espalda descubierta, la manga derecha más larga que la izquierda y me quedaba genial. ¿Cómo lo puede hacer? ¿Cómo puede ser tan perfecto?
-Vamos cariño.- Me gritó desde el salón.
-Ya salgo.-
Tardé unos minutos más y finalmente salí con una amplia sonrisa en la boca.
-¡Dios dejame ser inmortal con ella, quiero poder ver su belleza cada día!- Dijo cuando me vió.
-Anda tira.-
-¿Alguna vez te he dicho que te quiero? ¿Qué eres la persona más maravillosa del mundo?-
-No sé... mmm... creo que no nunca me lo has dicho.- Me reí.

lunes, 12 de marzo de 2012

20-¿Te imaginas? Patrcia Conde presentadora y modelo

Este contenido es ficción, no es real!!


No tengas miedo



Lucas me cogió de la mano y me sonrió, yo le devolví la sonrisa. Nos dirigimos hacia el coche.
-Ahora tengo que dejarle el perro a un amigo y después nos vamos.- 
Yo le asentí. Lucas subió a el perro en la parte de atrás del coche, y arracó, no estubo más de 5 minutos conduciendo, se paró, bajó del coche y dejó al perro.
-¿Y tan lejos me llevas que tienes que dejar al perro a un amigo?- Le pregunté cuando ya había llegado al coche.
-No lo sé... voy a improvisar, a ver que tal sale.- Dijo sonriendo.
-¡Tú que vas a improvisar! Además hoy es sábado y mañana domingo por lo tanto no vas muy lejos.-
-No sé, quien sabe puede que se me crucen los cables, y me ponga enfermo y el lunes no podré ir a trabajar...-
-¡Tú no faltas ni un día a trabajar, como que me llamo Patricia Conde Galindo!-
-Que sí, cariño, que yo no falto ¿Vale mamá?- Me miró unos segundos y me puso cara de niño bueno, yo me reí.


Él puso la radio y empezó a tararear las caciones yo me quedé dormida, ya llevabamos 2 horas y media, él decia que quedaba otra hora más.
Estaba recordando a Ángel, el beso que nos dimos... me gustó, me encantó, me volvió loca, quería más y ya le estaba echando de menos.
-Patri, cariño ¿Cómo vas?- Me dijo interrumpiendo mis pensamientos.
-¿Eh?- Dije despistada. -Bien, bien.-
-Ya solo queda media hora duermete y te aviso.-


Yo le hice caso, me apoyé en la ventanilla, me puse a ver el paisaje, los árboles pasaban y pasaban, mis ojos se cerraban, no luché mucho por dejarlos abiertos, tras unos minutos entré en un profundo sueño.


Empecé a notar aire, así que con los ojos cerrados cerré la ventanilla... pero ya estaba cerrada.
-Lucas... cierra la ventanilla.- Dije con la voz ronca y aún con los ojos cerrados.
-¡Cariño, despierta!- Abrí los ojos y vi a Lucas soplando, le sonreí.
-¿No tienes otra forma de despertarme?- Le dije desperezandome.
-Hombre... si quieres que te despierte como me despiertan a mí, me avisas para ir a buscar un cubo de agua.- Yo me reí.
-No, no, no... eh... ¿Donde estamos?-
-Adivinalo tú misma.- Salí del coche corriendo.


El mar, el precioso mar. Estabamos en una pequeña cala, donde solo había unas 5 personas, y un chiringuito.
Noté las manos de Lucas en mí cintura, le miré.
-Gracias.- Le dije sin más.
-Sabes que, he ido a millones de sitios... pero no, todavía no he encontrado ningún sitio que tenga tu misma belleza, ¿Cómo lo haces?- Me dijo detrás de mí muy cerca de mi boca.
-Y... yo no he encontrado a un chico tan bueno, atento, guapo y que me dice unos piropos que no tengo ni idea que decirle, como tú.-
-No hace falta que digas nada, con un simple beso me sirve.- Me besó.
-¿Y qué, no vamos a bañarnos?- Le dije desesperada.
-¿A si que quieres bañarte?- Yo le asentí. -¿Pero mucho mucho?- Le asentí varias veces. -Bueno pues...- Me cogió en peso, como pudo cerró el coche y corrió conmigo en brazos.
-¡Sueltame!- Le gritaba continuamente, mientras él seguía corriendo, llegó a la orilla, siguió un poco más corriendo y cuando el agua le llegaba por las rodillas me lanzó al agua, a la vez que gritaba "¡Al agua pato!". el salió corriendo hacia la arena.
-¡Ya te pillaré!- Le grité saliendo del agua y intentando llegar lo más rápido hacia él.
-¡Mira como me has dejado esto!- Le grité enseñandole la venda.
Le di alcance y me avalancé sobre él tirandolo a la arena, empecemos a rodar por la arena.
-¡Para!- Gritó él.
Solté una carcajada. -¿Quien me tiró al agua?- 
-¿Quien? ¡¡¡Que le reviento!!!- Solté una carcajada.
-Que tonto eres.- Me reí. -¿Te has dado cuenta que estamos llenos de arena? ¿A donde vamos con estas pintas?- Me volví a reir.
-¿Y tú te has dado cuenta que no me importa? Que con tal de estar contigo me olvido de la gente que me rodea.- Dijo incorporandose.
-Pero que mono eres cuando te pones romanticón.- Le di un beso. -¿Y ahora donde vamos, señor improvisador?-
-Acompañemé, señorita.- Se levantó y me extendió la mano, yo se la cogí y el tiró de mí para levantarme.
-Gracias.- Le guiñé un ojo y le cogí la mano.


Fuimos al coche cogimos el equipaje y caminamos un largo paseo hasta un pequeño hotel. 


Ya allí Lucas fue al mostrador, mientras yo estaba mirando el pequeño recibidor. Lucas vino hacia mí.
-Que casualidad hay una habitación.- Me dijo enseñandome la llave mientras nos dirigiamos al ascensor.
-Lucas... ¿Te crees que soy tonta?- Hice una pausa. -Que te he escuchado haciendo la reserva.- Me reí y me acerqué para besarlo.
-Así que escuchando conversaciones secretas mientras tu estabas "dormida", eso está muy mal.- Nos reimos y salimos del ascensor.


Ya en la habitación lo primero que hice fue tirar la maleta y tumbarme en el sofá.
-Ahhh... esto si que es vida.- Dije desde el sofá.
Lucas vino corriendo y se tiró encima mió.
-Me encantan tus ojos.- Me dijo cerca de mi boca.
-Vaya parece que eres el único que me mira a los ojos, los demas chicos miran más abajo...- Lucas sonrio. -A las manos mal pensado, es que son muy bonitas.- Le enseñé mis manos y nos empezamos a reir.
-Te desaprovechan ¿Lo sabes? ¿no?- Me dijo entre besos.
-No lo creo.- 
-Valdrías como modelo, como presentadora, te imaginas, Patricia Conde presentadora y modelo.- Dijo sonriendome.
-Lucas... no intentes convertirme en algo que no quiero ser...- Le dije parando de besarle.
-Que son bromas tonta.- Me sonrio.
-Anda, levanta gordo!- 


Él se levantó y me tendió la mano para que yo me levantara. Me levanté, le besé, cogí mi maleta y me fui a la habitación.
-Lucas! Ven para deshacer la maleta.- Le grité desde la habitación mientras quitaba ropa.
-No grites verdulera, ¿Para que las vas a hacer si no vamos mañana?-
-Pues yo paso de volver a meterlo todo lo que he sacado en la maleta.- Seguí metiendo la ropa en el armario.
-¿Qué tal si nos vamos a dar un bañito?- 
-¿Cómo? Tengo la venda, y por si no lo recuerdas, antes me tirastes al agua y se me mojó.-
-Looo sientooo, cariño.- Me abrazó.
-Ni lo siento ni leches, ahora tendré que a un centro de salud para cambiarmela, ¡tonto!- Le grite como una niña pequeña.
-¡Pues vamos!- Me cogió y me llevó hacia la puerta.
-¡Lucas! ¡Bajame!- Le grité.
Lucas Cogió las llaves, abrió y salió.
Me soltó. -Mi madre que formar de gritar.- Yo sonreí y me dirigí hacia el ascensor.


Preguntamos donde estaba el centro de salud más cercano y con algún que otro contra tiempo llegamos, esperamos no mucho y entramos. Me quitaron la venda y me digeron que ya no necesitaba la venda con una tobillera bastaba, y lo agradecía bastante ya que tenía unas ganas locas de ir a la playa y poder bañarme.