martes, 12 de junio de 2012

25- Te pongo nerviosa

Este contenido es ficción, no es real!!

No tengas miedo


Me desperté a las siete, una mañana mala tendría que tener una tarde buena ¿no?

Empecé a buscar la ropa, despues me metí en el baño, y salí una hora después, justo a tiempo.

Salí de casa cogiendo las llaves y el móvil. Al salir, vi que Ángel salía a la misma vez.
-Hola.- Me dijo dandome dos besos.
-Hola.- Le regalé una sonrisa y bajamos.
Ángel tocó y me miró.
-No me has contestado.- Dijo de repente.
-Eh... a bueno que sí, cuando quieras.-
-Y... ¿Por qué no me has respondido?- Hizo una pausa, yo pensé en contestarle pero no me dejó, se me acercó, yo estaba apoyada en la pared hipnotizada por sus ojos. -¿Por qué te dije que si eres tú la que me da los besos no me importan?-

Y Berta no abría y yo lo veía cada vez más cerca y yo no me movía, y me estaba poníendo de los nervios.
-¿Te estoy poniendo nerviosa?- Dijo con un tono MUY sexy, cerca de mis labios.
Notaba su respiración y eso me ponía aún más nerviosa.
-Eh... no, no.- Logré decir.
-No, no, si se te ve inmutada.- Dijo con ironía.
-Por... supuesto...-

Y tras decir esto me calló con un beso, un simple roce de nuestros labios, pero suficiente para que estallarán las bombas de relojería que llevábamos dentro y que nada más besarnos explotaron, seguimos besandonos esta vez con más pansión.

Ángel se separó de mí bruscamente, yo abrí los ojos y le miré desconcertada. 
-A ver tarada, estate quieta que así no te puedo quitar la pestaña.-
-Chicos ¿Vais a pasar?- Dijo Berta mirandonos desde la puerta.
-Espera que me ha entrado una pestaña en el ojo.-
-Bueno, dejo la puerta abierta.- 

Berta entró yo miré a Ángel aliviada, este me sonrió y me dió un pequeño beso antes de ir dentro, yo le seguí y antes de que doblará la esquina para entrar en el salón, corrí, le agarré la mano y tiré un poco, este se dió la vuelta con una sonrisa y le besé. Al separarnos me sonrió y me acarició la mano levemente y siguió caminando. Tras unos segundos yo también empecé a caminar hacia el salón.
Vi a Miki enfrente de Berta así que a mí y a Ángel nos tocaba en los extremos.
-Que pinta Berta.- Disimuladamente miré a Ángel y este me correspondió con un sonrisa. 
Comencé a comer, no comí mucho... beber... eso ya sí, y cuando terminé de comer me llegó un mensaje.
"¿No me digas que vas a dejar todo eso en el plato?" Miré a Ángel sonriendo.

"Te lo daría pero al ser tú tan pequeño, con tú comida y la mía, puede que explotes"

"JAJAJA que graciosa, y deja de mirarme!"

Le miré al leer el mensaje.

"Yo siempre soy graciosa. ¿Y ahora quien se está poniendo nervioso?"

"Pues no sé... ¿Berta quizás?"

"JAJAJA tú tambien  estás muy gracioso... y para ya de escribir mensajes que al final me va a venir una factura..."

Tras enviarle el mensaje, que por cierto Berta y Miki nos miraban atónitos mientras ellos hablaban y nosotros asentiamos. Le envié un mensaje a Lucas diciendole que estaba en una cena.

A los 3 minutos me llamó, como lo tenía en silencio dije que iba a tomar el aire y salí al balcón.
-Lucas, te he dicho que estoy en una cena.-
-Un mensaje no me vale, queria oirte, te echo de menos.-Contestó
-Lo sé  pero ahora no puedo hablar mucho.-
-Patricia por favor perdoname, joder que fue un beso.-
-Lucas... pero no es solo el beso joder... que eres famoso, que todas las tías estarán babeando por ti... que yo no sé si soy tan fuerte para aguantar eso...-
-Patricia yo...- Sé quedó unos segundos pensando. -¿Patricia?-
Cuando iba a contestarle unas manos rodearon mis cintura.
-¿Qu...qué?- Logré decir.
Miré a Ángel este me sonreía.
-Que me llames cuando llegues a casa.-
-Sí, sí. Adios...-
-Te quiero.-
-Y yo...- Le respondí tras decirlo colgué.

Ángel me dió la vuelta y quedamos a pocos centímetros.
-Te pongo nerviosa.- Afirmó.
-¡Noo!-
-Claro y el "qu... qué" te sale solo.- Dijo imitandome.
-Claro, me rodean unas manos feas y pienso que es el coco.-
-¡Mis manos no son feas!-
-Claro que no, manos feas.- Dije antes de ir al salón.

Los postres transcurrieron bien, a parte de las copillas de más que llevaba.
Y después del postre va Berta y pone chupitos para rematar!
Y claro yo que estaba bastante borracha me bebí 5 chupitos casi seguidos.

Me empecé a reir yo sola.
-¿Patri de qué te ries?-
-De un chiste... va un doctor a casa y toca y abre un niño...- Me quedé pensando varios segundos.- y... no me acuerdo.- Y me volví a reír sola.
-Patri, para ya de beber.- Me dijo Berta.
-¡¡NO!! Fiestaa!!- Me levanté cogiéndome por la mesa para así no caerme, llegué hasta el sofá, moví un poco las caderas y caí en el sofá. Todos me miraron, yo empecé a cerrar los ojos y cuando me quise dar cuenta ya había entrado en un profundo sueño.

24- Te echo de menos

Este contenido es ficción, no es real!!


No tengas miedo



-Que... Gracias, por el masaje y por subirme la cremallera de vestido.- No me moví ni un milímetro, no podía, me atraía demasida como para separarme.


-No hay que darlas, princesa.- Se acercó a mí y juntó sus labios con los míos lentamente, entreabrimos la boca y nuestras lenguas jugaron, tímidas.


Nos separamos lentamente y nos sonreímos.
-Ahh... creo que llegamos un poco tarde al restaurante donde reservé.- Le dije.
-Eh... vamos...-
Él fue fuera mientras yo cogí mi móvil y la cartera. Salí y cerré la puerta.
-¿Por el ascensor?- Bromeó.
-Ehh... mejor no.- Me reí.
Bajamos las escaleras y salimos del portal luego fuimos hacia su coche.
Entramos el arrancó y con mis indicaciones llegamos al restaurante, aunque nos perdimos una vez.


Ángel salió, y mientras yo guardaba el móvil en el bolso, él vino a abrirme la puerta del coche.
-Gra... gracias.- Le sonreí y me devolvió la sonrisa.


Entramos dentro del establecimiento.
-Tenía una reserva a nombre de Patricia.-
-Eh... pasen, la mesa del fondo.-
-Muchas gracias.-
Fuimos a nuestra mesa y nos sentamos.
-Oye Ángel... que muchísimas gracias, por ayer llevarme a casa... bueno por todo.-
-No hay que darlas.-
-Y lo siento por la tardanza... es que... buff una larga historia.-
-Y yo como ves tengo mucho tiempo.-
Nos interrumpió el camarero.
-¿Qué van a tomar los señores?-
-¿Te parece bien este vino?- Le dije señalandole un vino que había tomado varias veces y me encantaba.
-Sí, sí.-
Después pedimos la comida y el camarero se fué con la misma cara de seta que vino.
-¿Has visto la cara de seta del camarero?- Me dijo Ángel como si hubiera leído mis pensamientos.
Me reí. -Te iba a decir eso.-
-Patricia céntrate la historia.- Me dijo pasando de su comentario anterior.
-Ah... sí, pues empecé a limpiar la casa, cuano me dí cuenta era la una y media, corrí a bañarme, entonces el cubo de la fregona se cayó, salí del baño y me resbalé, después me vestí, me peiné y me maquillé y cuando iba a salir de casa me caí y se me manchó el vestido, me cambié de vestido, después me tocó... un amigo.- ¿Un amigo? ¿En serio, Patricia?- Y por último me tocaste tú.-
-Eh... me he quedado en: "empecé a limpiar".-
Me reí. -Bueno... no ha sido mi mejor mañana, que digamos.-


Nos trajeron la comida y mientras comíamos hablabamos de chorradas que Ángel siempre acababa en una broma de la que yo le regalaba una sonrisa. En mitad de la comida me sonó el móvil, pensé que podría ser Lucas, pero de todas maneras lo cogí sin mirar.
-Disculpa, Ángel.- 
Él me hizo un gesto para que saliera a hablar con tranquilidad.
-¿Si?- Dige cuando ya estaba fuera.
-Amiga.-
-¡Berta!- Grité ilusionada.
-Tía, ¿Te vienes a cenar esta noche a casa?- 
-Bueno... tendré que suspender todos mis planes.-
Nos reimos. -Creo que tambien viene Ángel ¿No te importa?-
-Si tú supieras con quien estoy.-
-¡¡¡Cuentaaaa!!!- Gritó Berta, hasta me tuve que separar el móvil de la oreja.
-Estoy con Ángel, que lo invité a comer...-
-Espera, invitar ¿tú?-
-Sí, yo. Es que ayer salí me vió media pedo, encima había un baboso detrás mía, decidió traerme a casa y por mí culpa le despidieron.-
-A quien se le ocurre, ir sola de fiesta.-
-Berta te dejo que tengo a Ángel esperando dentro.-
-A las ocho en mi casa.-
-Sí, yo se lo digo a Ángel.-


Colgué y me quedé mirando a la nada. Mi corazón se disparó al notar las manos de alguien rodeando mi cintura.
-¿No te han dicho que es de mala educación dejar a el invitado comer solo, mientras la señorita esta mirando a la nada?- Me dijo en un susurro.
Yo giré la cabeza y me encontré a escazos centímetros de su boca.
-¿Y a ti a no venir por detrás sin hacer ruido y asustarme?-
Seguía rodeándome con sus manos.
-¿Entramos?- Él deslizó sus manos, rozando sutilmente mi mano, cosa que hizo que me pusiera nerviosa.


Me cogió por la cintura y me dirigió hacia la puerta.
-Era Berta, que iba a hacer una cena hoy.- Dije sentandome.
-Sí, me invitó pero no estoy muy seguro de ir.-
-¿Por qué? Lo pasaremos bien.-
-No lo sé...-
Al final lo convencí... y bueno comimos hablando de temas sin importancia y volvimos a casa.


Nos despedimos con dos besos y cada uno a su casa, antes de cerrar las puertas nos miramos y sonreimos avergonzados.
Me quité los zapatos y me tumbé en el sofá dejando el móvil en la pequeña mesa que tenía enfrente al sofá.


A los 2 minutos de estar sentada me llegó un mensaje.
"Te echo de menos. Un beso. Ángel." Tan detallista.


"Pero si solo han sido dos minutos lo que hemos estado separados, además parecemos una parejita. Un besoooo gigante (no como tú enano). Patricia"


"Hey! que no soy enano. Y sí te echo mucho de menos. Un beso muchísimo más grande. Ángel"


"Tú no puedes dar un beso tan grande! No ves que eres muy chiquitico. Patricia. PD: no te mando un beso, porque ya serían muchos besos y con lo poco que te gustan."
"No soy pequeño! Por cierto ya que hoy me invitastes a comer tú otro día me toca a mí, ¿Te apetece? Ángel. PD: si me los das tú no me importa cuantos me des."
No me contesté, no pude.


Me puse cómoda en el sofá miré la hora, las cuatro y media, apoyé la cabeza y allí me quedé dormida.